La altura a la que se insertaba el follaje era mayor que la anchura
del patio en el que se encontraba y, en la caída, la copa se desplazó
por una de las paredes de la Escuela de Bellas Artes provocando la
rotura de las ramillas terminales y un “colapso total” de la copa. De
hecho, todas las ramas principales están rotas o fracturadas desde su
punto de inserción en el tronco, o un par de metros más arriba.
Para su posible recuperación, se ha valorado la estructura actual de
la copa, concluyendo que “no hay continuidad en ningún caso desde el
cepellón y tronco principal hasta las yemas viables”, condición que, a
tenor de la biología de la especie y la opinión de los expertos, era imprescindible.

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