La noche del 4 al 5 de octubre de 2010 en la planta de aluminio Ajkai Timfoldgyar, propiedad de MAL Zrt, se produjo una fuga de lodo tóxico corrosivo, saturado de metales pesados como hierro, arsénico y silicio. La rotura del muro de contención de la balsa provocó una marea roja tóxica que inundó unos 40 km2 de la comarca que se encuentra a unos 160 km al oeste de la capital de Hungría, Budapest. En varios pueblos de la zona el nivel de los vertidos llegó a alcanzar los dos metros.
La catástrofe causó 10 muertos y 150 heridos, con lesiones y quemaduras de diferentes grados de gravedad. Las consecuencias a largo plazo todavía no son predecibles: los residuos tóxicos contaminaron varios ríos menores y llegaron al Danubio. Desde allí, los metales pesados alcanzaron el mar Negro. Asimismo, aparte de Hungría, resultaron afectados siete países más: Serbia, Croacia, Rumanía, Eslovaquia, Bulgaria, Moldavia y Ucrania.

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