Los chimpancés que habitan la región de Ugalla, en el oeste de Tanzania, pueden ayudar a los antropólogos a entender cómo fue la adaptación de los primeros homínidos, hace seis millones de años, cuando dejaron los bosques para habitar terrenos más secos y áridos, similares a lo que es hoy este área de sabana.
Y este
hábitat seco y extremo de la sabana es, según dicen, el más parecido al
entorno en el que se movieron los primeros antepasados del ser humano,
por ejemplo, el Australopitecus.
Esto, unido a que el chimpancé es
el pariente más cercano del hombre, permite tratar de entender a través
de estos animales cómo pudo ser también la adaptación de aquellos
primeros homínidos a estos entornos.
Según ha explicado Alex Piel a
Efe, sus investigaciones se centran en la configuración de las
relaciones sociales entre estos primates en un entorno con baja densidad
de población, así como en el uso de los sonidos para comunicarse y
mantenerse en contacto.
Y los trabajos de Fiona Stewart se centran
en la dinámica del sueño y el por qué estos animales construyen cada
noche nidos para dormir en las ramas de los árboles.
El homínido dormía en cestas en los árboles
Juntando
la observación de los chimpancés con el análisis de restos fósiles de
los primeros homínidos, se pueden inferir algunas hipótesis sobre el
comportamiento de aquellos antepasados del hombre actual, por ejemplo,
que todavía dormían en los árboles en unas cestas construidas con ramas.
El trabajo de Piel y Stewart, que han explicado hoy sus métodos de investigación en un encuentro organizado por el Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria,
se basa en la observación de estos animales, los rastros que dejan y
las grabaciones que obtienen de sus sonidos a través de un sistema de
radiofrecuencia.
Así, indirectamente, se puede aprender mucho
sobre estos animales, pero al mismo tiempo, el equipo de estos dos
científicos está trabajando para conseguir que los chimpancés se
habitúen a ellos y se sientan cómodos en su presencia, para poder
seguirles más de cerca y analizar su comportamiento de forma más
directa.
El proyecto, según ha comentado Piel, es un trabajo a
largo plazo, porque requiere tiempo. Y también se necesitan fondos, cuya
obtención, en un momento de recesión económica, es "más difícil", sobre
todo si proceden del sector público.
Además, el científico ha
señalado que las investigaciones en medicina y farmacia logran más
recursos, pero son muy pocos los que van a parar a las ciencias sociales
y las investigaciones antropológicas, porque mucha gente no entiende
cuál es su aplicación.
Por eso, conseguir recursos es un "reto" en
el que Piel apuesta por ser "imaginativos" y apunta, por ejemplo, al
sector privado, en el que piensa que en este momento puede haber más
recursos que en el ámbito público. EFEfuturo

No hay comentarios:
Publicar un comentario