De esta manera Colombia escribió una nueva página en su historia y
dio otro paso hacia la paz, más de una década después de que el llamado
"clan Castaño" sembrara de terror este país a finales de los años
noventa con masacres y desplazamientos forzosos.
"Me siento muy contento, muy feliz, esto es muy sabrosito", explicó a
Efe Manuel, uno de los campesinos beneficiados de la llamada hacienda
Santa Paula y quien abandonó sus tierras el 19 de agosto del año 2000
junto a toda su familia.
"Nos dijeron que necesitaban la tierra", agregó este campesino al explicar cómo los jefes paramilitares se la arrebataron.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se desplazó hoy hasta
esa hacienda, en la norteña Córdoba, donde destacó durante la entrega de
los títulos de tierra que este acto "rompe en dos la historia de toda
esta región".
"Ustedes que han sufrido la violencia como nadie, entienden el
significado de quitarle estas tierras al clan Castaño", dijo Santos ante
unos 400 campesinos de la zona rural de Montería, la capital
departamental.
Bajo un calor sofocante, el presidente entregó a cinco representantes
de la comunidad las actas de restitución de las 272 hectáreas con las
que se benefician 60 familias, quienes también recibirán un subsidio de
30 millones de pesos (16.470 dólares) para desarrollar proyectos
productivos y otros 15 millones (8.235 dólares) en concepto de ayuda
para vivienda.
Además, el alcalde de Montería, Carlos Eduardo Correa, anunció que
eximirá del impuesto predial las tierras restituidas: "lo que deben y
los dos próximos años a la entrega, para dar la oportunidad que
comiencen de cero a reconstruir sus vidas".
Este final feliz no ha estado exento de problemas, ya que las
amenazas obligaron a trasladar el proceso judicial de restitución desde
Córdoba hasta la ciudad de Medellín, en el vecino departamento de
Antioquia.
Por eso Santos puso énfasis durante su discurso en estas amenazas,
que siguen vigentes, y se dirigió a los victimarios en estos términos:
"si piensan que nos van a detener, ¡están muy equivocados!"
"Voy a decirle al señor ministro y a los señores comandantes que las
personas que están amenazando a las víctimas, a los que están asesinando
a los que están reclamando tierras, los vamos a considerar objetivos de
alto valor", advirtió el presidente.
El último hecho violento ocurrió ayer mismo, cuando fue asesinado en
este departamento colombiano el líder de restitución de tierras Ever
Antonio Cordero, el segundo caso que se presenta en la región en las
últimas dos semanas.
Y ésta fue hoy una preocupación en la hacienda Santa Paula.
En una entrevista con Efe, Levi Jaraba explicó que les "da mucho
miedo todavía" regresar a sus tierras y le pidió al presidente "que haya
seguridad para retornar, que no nos dejen solos".
Incluso le solicitaron que instale una estación de Policía o una base del Ejército dentro de la hacienda.
Esto también responde a la forma en la que las familias tuvieron que
abandonar sus fincas. Jaraba lo tiene aún fresco en su memoria:
"nosotros no les vendimos las tierras a ellos, nos las quitaron por las
buenas o por las malas".
Según el organismo que ejecuta la Ley de Víctimas y Restitución de
Tierras vigente desde 2012, los hermanos Carlos, Fidel y Vicente
Castaño, máximos líderes de las AUC, compraron tierras en todo el
departamento de Córdoba desde 1990 para iniciar una supuesta reforma
agraria que terminó siendo una contrarreforma.
Tras acumular varios lotes hicieron una donación de 120 parcelas de
la hacienda Santa Paula a campesinos, como una contribución social a
través de su Fundación para la Paz de Córdoba (Funpazcor), que fue
desarticulada años después por canalizar dinero para actividades
delictivas.
Pero después de entregar las escrituras, los Castaño exigieron a los
campesinos parte de sus ganancias y determinados usos del suelo, con
presiones que acabaron en una expulsión de los campesinos de los
terrenos que les habían cedido, a cambio de una cantidad de dinero.
"Donde mandaban los asesinos vuelven los campesinos", exclamó Santos a los campesinos, que lo ovacionaron exultantes.

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