Los tejados
lisos e inclinados pueden captar hasta un 50% más agua de lluvia y de
mejor calidad que los planos con grava. Son las conclusiones de un
estudio realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de
Barcelona (UAB), en el que proponen incorporar sistemas de captación de
aguas pluviales al planeamiento urbanístico. Este recurso se podría
aprovechar para regar calles y jardines, lavar suelos o vehículos y
rellenar las cisternas.
ECOticias.
“Es importante tener en cuenta la captación de aguas pluviales
en el planeamiento y diseño de las ciudades, ya que supone una fuente
alternativa de agua, con múltiples usos, y además sirve para ahorrar
agua potable”, destaca a SINC Ramon Farreny, coautor de diversos
trabajos desarrollados en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
En uno de ellos, que publica la revista Water Research, se
señala que los tejados “constituyen la primera opción para captar aguas
pluviales en zonas urbanas, pero que no todas las cubiertas se
comportan igual y hay que seleccionar las más adecuadas”.
Los resultados reflejan que las cubiertas inclinadas lisas, como las
fabricadas de metal o plástico, facilitan la captura de hasta un 50%
más de agua de lluvia que las que son planas y rugosas. Los datos se
obtuvieron entre 2008 y 2010 en cuatro tipos de tejados del campus de la
universidad: tres inclinados (de teja, de chapa metálica y de
policarbonato) y otro horizontal de grava.
Para analizar la información los autores han desarrollado un modelo
que estima el volumen de escorrentía (cantidad de agua que discurre por
una superficie) así como las pérdidas iniciales de cada cubierta, que
han resultado ser mayores en las de grava debido a su rugosidad.
Respecto a la calidad físico-química del agua, la obtenida en los
tejados inclinados es mejor en casi todos los parámetros
(conductividad, carbono orgánico total y carbonatos) que la recogida en
la cubierta de grava. En esta última se produce una mayor
meteorización, deposición de partículas y colonización por plantas.
“La inclusión de criterios relacionados con la pendiente y rugosidad
de la cubierta en la planificación urbana puede ser útil para promover
la captación de aguas pluviales como fuente alternativa de agua, a la
vez que puede ayudar a prevenir inundaciones y la escasez de este
recurso”, comenta Farreny.
Los resultados tienen un significado “importante” –según el estudio–
para los gobiernos locales y planificadores urbanos en el diseño de
edificios y ciudades desde la perspectiva de la gestión sostenible de
agua de lluvia. Con un filtrado y tratamiento adecuado se podría
emplear en la limpieza de suelos y vehículos, el riego de zonas
ajardinadas, calles e incluso para rellenar la cisterna o la lavadora.
El aprovechamiento de este recurso requiere la instalación en los
edificios de un sistema de captación, filtros, tuberías y depósitos, que
debe ser independiente del de agua potable para evitar el riesgo de
conexiones cruzadas. En el campus de la UAB se están probando
instalaciones de este tipo, así como en proyectos piloto promovidos por
algunos ayuntamientos, como el de Barcelona.
Costo-eficiente y eco-eficiente
“Pero también hay evaluar los costos y el impacto ambiental de estos
sistemas”, señala Tito Morales-Pinzón, otro de los autores del estudio
e investigador en la UAB y la Universidad Tecnológica de Pereira
(Colombia), “porque un material puede ser muy eficiente para recoger o
almacenar el agua de lluvia pero demasiado caro o contaminante”.
El equipo ha evaluado cuál es la estrategia más ‘costo-eficiente’ de
captura de agua en una barriada del municipio barcelonés de
Granollers, como ejemplo de área urbana densa (600 habitantes/ha) del
entorno mediterráneo (con una precipitación media de 650 mm/año).
Los resultados de este estudio, que publica la revista Resources, Conservation and Recycling,
revelan que con los precios actuales del agua existen dudas sobre la
viabilidad económica de este tipo de proyectos, pero si su valor
alcanzase 1,86 €/m3 se podrían rentabilizar.
“Bajo la aplicación de la Directiva Marco del Agua los precios
locales de este recurso aumentarán para incluir los costes reales del
suministro, y esto podría fomentar el interés en las estrategias de
captación de aguas pluviales desde el punto de vista económico”,
comentan los autores.
Respecto al impacto de estos sistemas sobre el medio ambiente,
científicos del equipo han realizado un tercer trabajo que revela que
las infraestructuras óptimas son aquellas que incorporan un depósito en
el tejado y un diseño tipo aljibe.
Las conclusiones, recogidas en The International Journal of Life Cycle Assessment,
también recomiendan incluir estos dispositivos pluviales en la
planificación urbana, pero ajustando el diseño según el uso que se va a
dar al agua. De esta forma se evitan los impactos a posteriori en la
rehabilitación de los edificios.

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