En su artículo publicado en la revista Proceedings of the National
Academy of Sciences, Francis Albarede y sus colegas de la Universidad
Claude Bernard de Lyon, Francia, explicaron su estudio de la composición
química de los sedimentos volcánicos de una formación rocosa en
Groenlandia llamada el cinturón supracortical de Isua.
Según las estimaciones científicas, estas rocas tienen 3.800 millones
de años de edad. Se supone que ascendieron a la superficie y se
solidificaron poco después de la formación del núcleo terrestre.
Los investigadores indican que la antigua corteza oceánica era rica no
solo por la abundancia de minerales volcánicos, sino también por las
rocas que contenían carbonatos, que son los compuestos del ácido
carbónico. En particular, contienen mucho carbonato de zinc.
Esta sal de zinc habría requerido especiales condiciones para formarse:
temperaturas de 100 a 300 grados centígrados, baja acidez y una elevada
presión de hasta 50 atmósferas. Condiciones parecidas se observan en
nuestros tiempos cerca de los cráteres de los volcanes de aguas
profundas que forman parte de la cadena volcánica de las Marianas.
Según opinan los científicos, estas condiciones favorecieron la
formación y la acumulación de aminoácidos y otros compuestos orgánicos.
Las bacterias modernas 'extremófilas', que los investigadores encuentran
cerca de los cráteres de los volcanes submarinos, son una prueba de la
idea de que la vida podría haber surgido en una 'cuna volcánica'.

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