España está a
la cabeza de la superficie forestal en Europa, ya que cuenta con un
total de 27,5 millones de hectáreas de zonas forestales, es decir más
de la mitad de su territorio, según el séptimo Informe Anual
'Sostenibilidad en España 2011', del Observatorio de la Sostenibilidad
en España (OSE), con el que conmemora la celebración del Año
Internacional de los Bosques.
ECOticias.
Así, el informe apunta que España es el país donde más han
crecido los ecosistemas forestales entre 1990 y 2005, periodo en el que
han aumentado en 4,4 millones de hectáreas (a razón de 296.000
hectáreas anuales), que suponen más del 40 por ciento del crecimiento
forestal en Europa. Esta superficie equivale a la mitad de la Comunidad
de Madrid.
Sin embargo, el estudio apunta que el "gran reto a superar" para
los bosques españoles es la falta de una gestión guiada en principios de
sostenibilidad. En este sentido, indica que "solo" un 12,3 por ciento
(3.376.081 ha) de la superficie forestal tiene algún plan de
ordenación, una cifra "muy inferior" a la de la Unión Europea-27, donde
"al menos" 22 países tienen más del 45 por ciento de su superficie
arbolada de forma ordenada.
Esta es una de las principales conclusiones recogidas en el
séptimo informe anual, que ha sido presentado este viernes en el
Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) y que recoge y
analiza distintos aspectos sobre la situación de la sostenibilidad en
el territorio español. En el acto de presentación han participado la
secretaria de Estado de Cambio Climático del MARM en funciones, Teresa
Ribera, el rector de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván, y el
director ejecutivo del OSE, Luis M. Jiménez Herrero.
Además, el informe del OSE explica que España sigue siendo el
primer país de la Unión Europea en superficie destinada a la agricultura
ecológica, ya que se cultivan más de 1,5 millones de hectáreas, lo que
representa un incremento del 3 por ciento respecto al año anterior y
un 104 por ciento respecto de 2005.
En materia energética, apunta que en 2010 las energías renovables
superaron "por primera vez en España" al resto de fuentes de energía en
la producción bruta de electricidad, ya que representaron un 35,4 por
ciento del total y la energía eólica logró un 45 por ciento de la
producción de electricidad de origen renovable.
En cuanto a la intensidad energética, el informe subraya que esta
aumentó respecto al año anterior en la economía española en 2010,
rompiendo la tendencia descendente de los últimos cinco años, como
consecuencia del repunte experimentado tanto en el consumo de energía
primaria como final muy superior al del PIB, aunque añade que su impacto
en Emisiones de Gases de Efecto Invernadero se ha visto atemperado por
el mayor peso de las renovables.
Asimismo, manifiesta que el incremento en la participación de
energías renovables, como componente esencial de un modelo energético
más sostenible, supuso un descenso del grado de dependencia energética
del 3 por ciento respecto al año anterior, situándose en el año 2010 en
el 74,1 por ciento, aunque "aún se sigue lejos del valor medio de
dependencia de la UE, que ronda el 50 por ciento".
Este séptimo informe anual del OSE refleja el repunte de la
intensidad energética de la economía española respecto al año 2009,
alcanzándose un 1,1 por ciento en la intensidad energética primaria y un
2,3 por ciento en la intensidad energética final.
Entre las soluciones, considera que, en un escenario de rápido
cambio global, es "prioritario" establecer planes de actuación
"proactivos" que se anticipen a los problemas a los que se enfrentarán
los bosques y la biodiversidad en general, con el objetivo de "preservar
su diversidad natural" y los servicios ecosistémicos que aportan.
CAMBIA EL MODELO, PERO NO ES MÁS SOSTENIBLE
Respecto a la crisis, el análisis del OSE destaca, no
obstante, que después de cuatro años desde la irrupción de la crisis se
está produciendo un cambio de modelo en el desarrollo de España,
aunque "no con la deseable orientación hacia la sostenibilidad", ya que
la situación económica ha forzado un cambio en la producción de bienes
y servicio y en el consumo y uso del territorio.
Sin embargo, valora que esta positiva evolución de la actividad
económica que está relacionada con el turismo, se capitaliza por el
turismo de sol y playa, y que mientras se recupera el número de
visitantes, está aumentando la presión ambiental en los destinos
turísticos.
El séptimo informe del OSE revela una "mejora relativa" de los
indicadores ambientales ya que antes de 2007, 15 indicadores mostraban
una tendencia negativa, mientras que a partir de ese año, los
indicadores 'rojos' han descendido a seis. Por eso, el informe concluye
que hay una tendencia de mejora progresiva de la calidad del aire,
aunque en las grandes ciudades hay situaciones frecuentes de alta
contaminación con severos impactos para la salud y la calidad de vida de
los ciudadanos.

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