Un gran número
de especies amenazadas en países en desarrollo dependen totalmente de
la agricultura humana para su supervivencia, según las conclusiones de
un nuevo estudio de la Universidad de East Anglia (UEA) publicado hoy
en la revista Conservation Letters.
ECOticias.
El estudio advierte de que numerosas especies, en lugar de
utilizar tierras agrícolas para complementar su hábitat natural, serían
conducidas a la extinción sin estas tierras. Especies como el Ibis de
hombros blancos en Camboya, la avefría sociable en Kazajstán o la
alondra de Liben en Etiopía dependen de la población local y su
agricultura.
El mayor beneficio procede de las comunidades locales que
practican una agricultura tradicional y de bajo impacto ecológico.
También son actividades valiosas el pastoreo en tierras donde se crían y
alimentan especies protegidas y el cultivo de cereales, que les
proporciona una fuente importante de alimento.
"Los esfuerzos de conservación en el mundo en desarrollo se
centran mucho en las especies de los bosques y los hábitats vírgenes
-donde la presencia humana ha sido vista por lo general como un
problema. Pero hay una serie de especies amenazadas, en particular las
aves pero probablemente una gran variedad de vida silvestre, que en gran
medida depende del entorno agrícola", indica el autor principal Hugh
Wright, perteneciente a la escuela de Ciencias Ambientales de la UEA.
"Muchos de los sistemas agrícolas tradicionales que benefician a
estas especies están en peligro, tanto por la industria, la agricultura
en gran escala y un mayor desarrollo económico local. Hay que
identificar paisajes agrícolas valiosos y apoyar a las personas locales
para que puedan continuar con sus métodos de cultivo y ayuden a
mantener esta biodiversidad única", añade Wright.
La conservación de la biodiversidad mediante el apoyo o la
imitación de los métodos agrícolas tradicionales es característica de
Europa, pero rara vez ha sido aplicada en países en desarrollo. Los
investigadores de UEA han encontrado al menos 30 especies amenazadas en
países en desarrollo que dependen de las tierras agrícolas, pero aún
pueden encontrar muchas más, según afirma el estudio.
Donde las comunidades locales se ven amenazadas por la agricultura
industrial -lo que a menudo da lugar a nativos expulsados de sus
tierras- la conservación puede ser capaz de proporcionar una solución
que ayude a salvaguardar el bienestar de la agricultura para la
población local y proteger la vida silvestre. En otros casos, dicen los
investigadores, estas comunidades locales podrían recibir beneficios
económicos o de desarrollo a cambio de continuar con prácticas agrícolas
que beneficien a la diversidad local.
"Hemos visto que a algunos de los aldeanos más pobres se les niega
el acceso al pastoreo en pastizales y tierras de pesca una vez que
éstas han sido asignadas a grandes empresas para la producción intensiva
de arroz", dijo el co-autor Dr. Paul Dolman. "Aunque esto ayuda a
producir alimentos para la exportación y contribuye a la economía
nacional, la población local puede sufrir igual que las aves amenazadas
que una vez anidaron en estos pastizales. Mediante la identificación de
este vínculo entre las personas y la fauna silvestre amenazada,
esperamos ayudar a ambos."

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