La enorme riqueza petrolera que Brasil ha descubierto en aguas
profundas del océano Atlántico convertirá al país en el "tercer mayor
contaminador del mundo", según un estudio de Greenpeace publicado hoy
por el diario "O Globo".
"Brasil, que está en la sexta posición, pasará a la tercera entre los
grandes contaminadores del mundo, por detrás de Estados Unidos y
China", sostiene el grupo ecologista, que fundamenta su previsión en las
emisiones que generará la explotación del crudo en las áreas submarinas
del llamado presal.
Según cálculos de Greenpeace, las operaciones en ese nuevo horizonte
petrolero en aguas del Atlántico lanzarán a la atmósfera 955,82 millones
de toneladas de gas carbónico (CO2 equivalente) y pueden tener
"consecuencias desastrosas" para el medio ambiente.
"En un momento en que existe un esfuerzo global para reducir la
dependencia de los combustibles fósiles, Brasil ve sus reservas de
petróleo como el atajo más rápido para el desarrollo económico y
social", declara a "O Globo" el portavoz de Greenpeace en el país,
Sergio Leitao.
El activista afirma que las consecuencias ya han comenzado a
sentirse, con el reciente vertido ocurrido en un yacimiento que la
empresa estadounidense Chevron explotaba en el Campo de Frade, en aguas
profundas del océano Atlántico frente a las costas de Río de Janeiro.
Chevron calcula que se vertieron al mar 2.400 barriles de crudo,
aunque las autoridades de Río de Janeiro creen que pudieron ser cerca de
15.000 barriles.
Más allá del vertido y sus consecuencias, Leitao asegura que, de
acuerdo a los cálculos de Greenpeace, sólo las emisiones de gases
contaminantes en ese pozo llegaron a 10,6 millones de toneladas de gas
carbónico entre septiembre de 2010 y agosto pasado.

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