Lanzado durante las conversaciones sobre el clima en
Durban, el texto de la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO) muestra cómo la subida de las
temperaturas, el aumento del nivel del mar y un uso excesivo de la
tierra han dañado los hábitats de ciertas especies, especialmente en
África.
"Muchos ecosistemas ya se han visto contra las cuerdas
por el crecimiento de la población, la deforestación histórica y
reciente, las prácticas de gestión insostenibles e incluso las especies
invasoras", dijo Eduardo Rojas-Briales, adjunto al director general del
departamento de bosques de la FAO, en el lanzamiento del informe.
Entre las zonas más afectadas figuran las montañas, las
islas aisladas y las zonas costeras, lo que limita las posibilidades
para que los animales migren a otros lugares y creen nuevos hábitats.
"Las poblaciones restantes quedan acotadas en
ecosistemas muy pequeños, tienen problemas de endogamia (..) y al final
estas especies podrían desaparecer", añadió.
CONFLICTO
La migración en la naturaleza podría llevar también a
conflictos con el ser humano, como ocurrió con los tigres en Bangladesh,
dijo Rojas-Briales.
"El ganado o incluso los humanos fueron atacados y por
supuesto hubo respuesta por parte de la población local, y el éxito que
se consiguió protegiendo a estas especies se está viendo revertido por
la degradación del hábitat", dijo.
Otros ejemplos de animales afectados son los elefantes
de Mali, los leones en el Serengeti y los cocodrilos en Malaui.
El informe señaló que una cifra estimada del 20-30 por
ciento de las especies de animales y plantas estarían en un riesgo mayor
de extinción debido al calentamiento global y, como consecuencia, una
proporción significativa de especies endémicas podrían extinguirse para
2050.
Otras consecuencias podrían ser la expansión de especies invasoras y enfermedades infecciosas, dijo.
El informe insta a centrarse más en la restauración de
los ecosistemas dañados, especialmente aquellos clave para afrontar el
cambio climático, como los manglares, las aguas interiores, los bosques,
las sabanas y las zonas de pastoreo.
La FAO también aboga por la creación de corredores
migratorios para los animales en zonas donde su movimiento está
limitado.
La organización dice que pese a que hay más recursos
para la conservación de la biodiversidad, son necesarias más acciones a
nivel gubernamental y político.
También instó a las comunidades locales a desarrollar
proyectos que mitiguen el impacto del cambio climático en la naturaleza,
poniendo como ejemplo las actividades de ecoturismo.

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