Defensores de Derechos Humanos,
asociaciones de mujeres rurales indígenas, colectivos ambientalistas y
ecologistas, trabajadores del cobre, federaciones estudiantiles y
observatorios latinoamericanos, entre otros, conforman una nueva, amplia
y diversa Plataforma Socio-Ambiental que desde
distintos sectores convergen en un punto en común: la crisis económica,
financiera, política, alimentaria y ambiental actual es producto
transversal del sistema capitalista.
Ante
esto, los activistas llaman a todos los movimientos sociales de Chile a
integrarse a la nueva Plataforma Socio-Ambiental para sentar
lineamientos y generar propuestas desde lo local frente a la crisis del
sistema capitalista.
“La
descolonización de los pueblos oprimidos y el enfrentamiento al
imperialismo es el principal desafío de los movimientos sociales de todo
el mundo”, sostiene la Asamblea de los Movimientos Sociales en su comunicado emitido por el “Foro Social Temático (FST): Crisis capitalista, Justicia social y ambiental”, realizado el pasado domingo 29 de diciembre de 2011 en Porto Alegre, al sur de Brasil.
El objetivo es hacer coincidir la convocatoria en Chile con la manifestación del 17 de junio en la Cumbre de los Pueblos que se celebrará en Brasil, cita paralela a la Conferencia de Naciones Unidas Río+20 sobre Desarrollo Sustentable.
LUCHA EN COMÚN
En el encuentro desarrollado en Porto Alegre
la asamblea construyó una agenda con propósitos en común: La lucha
contra las transnacionales, la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y
la militarización de los territorios; y la lucha por la justicia
climática, la soberanía alimentaria y la eliminación de la violencia a
la mujer.
En Chile, la nueva
Plataforma Socio-Ambiental construye las bases desde los distintos
sectores que sufren a diario las consecuencias del modelo. Se estableció
un calendario de actividades que consiste -en su primera etapa- en
informar y difundir: El 22 de abril participarán del día Internacional de la Tierra, como también del día Internacional del Agua, el 21 de marzo, cuyo lugar de discusión se centrará en escenario del foro mundial del agua en Marsella, Francia.
Luego viene la etapa de debates y levantamiento de propuestas. El 5 de junio, día del Medioambiente, se realizará una síntesis de los trabajos locales con el objetivo de armar un documento y presentarlo públicamente.
Entre el 15 y 23 de junio de este año en Río de Janeiro se realizará la Cumbre de los Pueblos sobre Río+20 por la Justicia Social y Ambiental. A partir del viernes 18, se iniciarán los debates autogestionados de la Asamblea Permanente de los Pueblos.
El sábado 20 se celebrará con variadas manifestaciones el Día
Internacional de la Movilización Cumbre de los Pueblos, paralelo a la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible Río
+20 que se extenderá hasta el sábado 23 de junio.
La
movilización nacional en Chile estaría programada para el 17 de junio,
el mismo día en que la Cumbre de los Pueblos, allá en Brasil, prepare
una marcha para celebrar el acontecimiento.
EL FRAUDE DEL DESARROLLO SUSTENTABLE
Juan Pablo Orrego, ecólogo y presidente de Ecosistemas, recuerda que hace 20 años, en 1992, se realizó la Cumbre de la Tierra de Río, después que la Comisión Mundial para el Desarrollo del Medio Ambiente de las Naciones Unidas concluyera que la vida del planeta se encontraba en serio riesgo debido a la erosión del medio ambiente.
Orrego
recuerda que en la oportunidad “viajamos en un bus con dos loncos
pehuenches. Se llenó un parque entero de carpas, ONG’s -Organizaciones
No Gubernamentales- y pueblos indígenas. La comunidad pensó que algunos a
nivel gubernamental y empresarial se había dado cuenta que algo estaba
funcionando mal en el desarrollo. Entonces nos vendieron el slogan de desarrollo sustentable, y que se harían modificaciones al actuar de las corporaciones”.
La
respuesta del modelo apuntó a restablecer los ritmos de crecimiento que
permitiesen mantener las tasas de ganancia de modo de superar los
índices de pobreza sin afectar el medio natural de vida de la población.
“Veinte años después estamos en una situación crítica y alarmante”- aseguró Orrego.
El
panorama que la mesa de convergencia socio ambiental es devastador: 3
mil millones de seres humanos viviendo en pobreza. Mil millones viviendo
en la miseria absoluta y total. 9 millones de individuos captando el
50% del PIB de la humanidad. 50 personas diarias muriendo en África.
Deterioro ambiental, social y cultural severo. Predominancia de guerra
en el Medio Oriente. Explotación y saqueo de recursos naturales.
Y en Chile el panorama no es muy distinto. De ser el laboratorio para la aplicación de las políticas neoliberales, pasamos a vendernos como modelo de la lógica mercantil.
Detrás queda un saldo de vulneración de los derechos, privatización de
los bienes públicos, rebajas de salarios, multiplicación del desempleo,
mercantilización del agua, la salud, la educación y servicios básicos.
Y, sobre todo, desigualdad de ingresos, llegando a ser uno de los
países más caros de la región.
Pero
hay algo que rescatar de Chile, según Orrego, y es que “el capitalismo
salvaje ha generado una mirada nueva y crítica del problema que estamos
enfrentando… en el fondo estamos viendo que hay un problema estructural
de fondo que une todos nuestros conflictos, que vincula la lucha por la
justicia social con la lucha por la justicia ecológica”.
UNIDOS CONTRA EL CAPITALISMO
“Esta convergencia es posible porque todos somos capaces de observar la crisis del sistema capitalista”- señala Nicole Arcaya, estudiante de Ingeniería en Recursos Ambientales y participante de la Secretaría de Medio Ambiente de la Federación de la Universidad de Chile (Fech).
Arcaya cuenta que para mover el tema entre los estudiantes de la Universidad de Chile
realizarán un cronograma de actividades que contempla la difusión,
discusión y síntesis, que recoja los aportes de los estudiantes de
diversas áreas del conocimiento. Luego llamarán a otra universidades,
públicas y privadas, “para que se unan al debate y se fomente lo más
posible la discusión”- según detalla.
Por ahora se han contactado solamente con la Secretaría de Medio Ambiente de la Federación de la Universidad Católica (Feuc) y en marzo retomarán con más fuerza los lineamientos del cronograma para difundir el rol de la nueva Plataforma Socio-Ambiental.
El sector sindical también está presente. Cristian Cuevas, presidente del Sindicato de Trabajadores del Cobre,
sostuvo que los cambios de la política neoliberal a ultranza también
afectan a los trabajadores, ya que “todas las políticas de desarrollo
que se han forjado en términos económicos golpean a nuestro sector, a
nuestras comunidades, y no se generan mejores derechos ni mayores
beneficios, solo se arman acuerdos entre transnacionales”.
“Vamos
a poner de nuestra energía orgánica para generar el debate en el mundo
sindical para que se vayan generando propuestas y una plataforma en
común que vincule a todos los trabajadores, ambientalistas y
comunidades, para visibilizar esta demanda y esta propuesta”, sostuvo
Cuevas.
SOBERANÍA ALIMENTARIA Y TERRITORIAL
La Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, Anamuri, también se unió a la causa. La dirigenta, Florencia Arostica, aseguró que “están de acuerdo con todas las demandas -que reclama la Plataforma Socio-Ambiental-”.
Arostica
propuso como asociación reemplazar la sustentabilidad por la soberanía
alimentaria, es decir, que cada campesino tenga el derecho de cómo y a
quién producir, implementando políticas desde la necesidad del pueblo y
no a partir de las que se crea un grupo de personas con el fin de
mercantilizar el alimento.
Paulina Acevedo, periodista, coordinadora del Área de Comunicaciones del Observatorio Ciudadano,
añade la causa indígena y critica los efectos que ha tenido la
globalización sobre estos pueblos, como desplazamiento forzados,
degradación ambiental y afectación a sus territorios. “El medio ambiente
no es solo una variable de la naturaleza, también está dentro del
contexto del hábitat, están las personas. No es solo un tema de
desarrollo sustentable, sino también un desarrollo de justicia social”-
asegura la periodista.
Cristian
Cuevas destaca el nivel de adherencia a la Plataforma, ya que los
puentes de relación que se están generando han alcanzado a sectores que
hasta hace un tiempo, estaban completamente diferenciados.
EL NUEVO DISCURSO “VERDE” EN RIO+20
El
calentamiento global producto de las emisiones de gases de efecto
invernadero, la sequía y la contaminación ambiental son algunos de los
producto que ha generado la “sustentabilidad” que se planteó hace 20 años como una solución histórica para compatibilizar el “desarrollo” con el medio ambiente.
Ahora,
las mismas transnacionales que no quieren reducir sus emisiones de
gases y prefieren en cambio aumentar su producción de distribución y
consumo, imponen la “economía verde” o la “gobernanza ambiental”, como la nueva solución para la crisis ambiental y alimentaria.
Agro-combustibles
transgénicos, geo-ingeniería, mercados de carbono, son -según los
ambientalistas- “los nuevos disfraces del sistema”, y la Cumbre de
Río+20 servirá para despejar el camino a las empresas para legitimar sus
prácticas de apropiación de los recursos naturales.
Lucio Cueca, del Observatorio de Conflictos Ambientales,
dice que en el fondo la gobernanza ambiental y la economía verde
“profundizan el modelo de mercado para supuestamente enfrentar la crisis
ambiental ante el paradigma actual -profundización de la pobreza,
crisis hídrica, explotación de los recursos, entre otros- que han
provocado quienes dicen defender el medio ambiente”.
Eduardo Giesen, dirigente del Colectivo socio-ambientalista Viento Sur,
agrega que “la posibilidad de enfrentar esto ya no solo del mundo
ambientalista, sino de una alianza más amplia con una visión integral,
genera gran expectativa”.
Lejos de
flaquear, el movimiento social está creciendo. Cada organización, desde
sus ámbitos específicos, cuestionan el modelo de desarrollo neoliberal,
que ya para muchos es la fase última y más perversa del capitalismo del
desastre. El tiempo en que las decisiones las tomaban sólo algunos y una
gran masa social estaba desinformada está pasando. En Chile el 2011
demostró que las fuerzas por cambiar el modelo económico están más vivas
que nunca.

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