Tres mamás con responsabilidad ambiental se tomaron la tarea de crear
un espacio para inculcar en los niños amor por el medio ambiente. El resultado fue Natur&arte, una escuela eco-artística donde los pequeños aprenden cómo proteger su entorno a través del arte.
En su exterior la escuela parece una pequeña finca ecológica.
Funciona al norte de Bogotá y está abierta en las horas de la tarde para
que cuando los pequeños entre 3 y 12 años terminen su jornada escolar
tengan un lugar para seguir aprendiendo.
Una de las socias de este proyecto es Mónica María Arteaga,
quien es mamá de un joven de 22 años, una adolescente de 16 y un niño
de 3 años. Entre risas confiesa que su motivación para abrir la escuela
fue su tercer hijo, a quien desea enseñarle la importancia del reciclaje
y que no todo es basura.
Lo interesante de este concepto, es que les permite a los niños
aprender sobre el cuidado del medio ambiente a través de artes como: la
música, la pintura, la fotografía, la cocina, la danza, el teatro y
hasta la agricultura.
Precisamente agroarte es una de las clases más apetecidas por los
menores. En este espacio los niños aprenden a sembrar hortalizas en una
pequeña huerta ubicada en la parte trasera de la escuela, utilizando
abonos naturales, que incluso salen de los mismos desperdicios de sus
casas.
Las lechugas, rúgulas y tomates que nacen sin conservantes en
esta huerta, son utilizados por los niños que toman clases de cocina
para hacer preparaciones, como pizzas, que finalmente les
enseñan a los niños que es posible comer saludable y delicioso sin
utilizar productos que deterioran el medio ambiente.
Otra de las clases novedosas es la de fotografía, donde los menores
además de aprender a usar las cámaras, hacen caminatas ecológicas para
tomar imágenes de plantas y de animales llamativos, que los incentiva a
querer protegerlos.
Según Arteaga el objetivo es que todas las áreas manejen temáticas
semanales, por ejemplo, la importancia de cuidar el agua y racionar su
uso, la incidencia de los nevados y los bosques para la sostenibilidad
del planeta, entre otros.
Clases semanalesLos niños pueden tomar
diferentes clases a la semana y lo recomendable -explica Arteaga- es que
pasen por varias áreas para saber cuál es la que más les gusta. Sin
embargo, en el caso del teatro, la idea es que se pueda establecer un
grupo al menos por un mes, para que se pueda terminar una obra de
teatro, donde el foco será un tema ecológico.
Aunque el reciclaje es un tema que está presente en todas las áreas, hay una clase específica para que los niños aprendan y enseñen a sus papás cómo se debe disponer la basura y qué materiales pueden reutilizar.
Por ejemplo, en diciembre pasado se aprovecharon las cajas de cereal
que llevaron los niños de la clase de reciclaje para realizar empaques
para los brownies que prepararon los alumnos de la clase de cocina, unos
deliciosos regalos para sus padres.
Este mes se abrirá la clase de estamparte donde el objetivo es que los menores aprendan el proceso de serigrafía para estampar en sus propias camisetas las pinturas y los dibujos ecológicos que realizan en las clases.
Uno de los valores que tiene esta escuela eco-artística, afirma
Arteaga, es que los maestros son profesionales que de alguna manera
están sensibilizados frente a la protección que necesita el medio
ambiente, una condición necesaria entre quienes pretenden conscientizar a
los menores ante este tema.

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