Un biólogo
de la Universidad de Rhode Island (URI), que había dejado lagartos en
pequeñas islas deshabitadas en las Bahamas, ha arrojado luz sobre la
interacción de los procesos evolutivos más raros. Jason Kolbe, profesor
de Ciencias Biológicas en URI, y sus colaboradores de la Universidad de
Duke, la Universidad de Harvard y la Universidad de California, en
Davis, observaron que los rasgos genéticos y morfológicos de los
lagartos se determinan, tanto por la selección natural, como por un
fenómeno llamado efecto fundador -que se produce cuando las especies
colonizan nuevos territorios. La investigación ha sido publicada en la
revista 'Science'.
ECOticias.
"Rara vez observamos el efecto fundador tal y como sucede en la
naturaleza, pero sabemos que esto sucede porque las islas han sido
colonizadas por especies nuevas a través del tiempo", explica Kolbe, "lo
que no sabíamos era cómo estos mecanismos evolutivos interactúan unos
con otros. Ahora, hemos observado que las diferencias causadas por el
efecto fundador persisten incluso cuando las poblaciones se adaptan a su
nuevo entorno". El efecto fundador es la pérdida de variación genética
que se produce cuando una nueva población se establece, en un número muy
pequeño de individuos, en una población mayor y, a menudo, la nueva
población resulta genética o morfológicamente diferente de la población
original.
Los científicos recogieron, al azar, lagartijas marrones cerca de
la Isla de Gran Ábaco, y dejaron un par de estas lagartijas en cada una
de las siete islas cercanas, cuyas poblaciones de lagarto habían sido
mermadas por un reciente huracán -la isla origen está cubierta de
bosques, mientras que las demás islas tienen una baja vegetación. Según
investigaciones previas, las lagartijas que viven en los bosques tienen
extremidades traseras más largas que las que se encuentran en un
hábitat de matorrales; los lagartos con extremidades más largas pueden
correr más rápido, moviéndose entre las zonas altas de los bosques,
mientras que los que tienen extremidades cortas suelen moverse en la
vegetación baja.
Los científicos revisaron ??cada una de las islas durante los
siguientes cuatro años para medir la longitud de las extremidades de los
lagartos, y recoger muestras de tejido para el análisis genético. Todas
las nuevas poblaciones sobrevivieron y crecieron, en los primeros dos
años, antes de nivelarse.
"Observamos un efecto fundador un año después de iniciar el
experimento, lo que dio lugar a diferencias entre los lagartos en las
siete islas", explica Kolbe, "en algunas de las islas había lagartos con
extremidades más largas y, en otras, con extremidades más cortas, pero
esto ocurrió al azar, con respecto a la vegetación de las islas nuevas".
Debido a que la estructura de la vegetación en las islas difiere
de la de la isla de origen, los científicos predijeron que la selección
natural llevaría a los lagartos a desarrollar extremidades más cortas.
"En los siguientes cuatro años, los lagartos en todas las islas
experimentaron una disminución en la longitud de las patas, atribuible a
la selección natural", añade Kolbe, "pero aquellos que empezaron con
las extremidades más largas todavía tenían las extremidades traseras más
largas que el resto. El hecho de que las poblaciones mantuvieran su
orden, de los miembros más largos, a los más cortos, en todo el
experimento, significa que tanto los efectos fundadores, como la
selección natural, han contribuido a las diferencias actuales".

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