Aunque no
puede probarse si hay relación con la ola de frío siberiano que se
extiende por Europa estos días, un estudio muestra que la probabilidad
de inviernos fríos con mucha nieve en el centro de Europa se eleva
cuando el Ártico está cubierto por menos hielo marino en verano, como en
los últimos años.
ECOticias.
Científicos de la Unidad de Investigación de Postdam del
Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina han descifrado
un mecanismo en el que la reducción de la cubierta de hielo durante el
verano cambia las zonas de presión de aire en la atmósfera del Ártico y
ésto produce un impacto en el clima del invierno europeo. Estos
resultados de un análisis global del clima fueron publicados en un
estudio en la revista científica A. Tellus
Si se produce una fusión a gran escala del hielo marino del Ártico
en verano, como se observa en los últimos años, dos importantes efectos
se intensifican. En primer lugar, la retirada de la luminosa superficie
del hielo da paso al más oscuro océano, causando que se caliente más en
verano a partir de la radiación solar. En segundo lugar, la disminución
de la capa de hielo ya no puede evitar que el calor almacenado en el
océano se libere en la atmósfera.
Como resultado de la merma en la cubierta de hielo marino, el aire
se calienta mucho más de lo que solía ocurrir, sobre todo en otoño e
invierno, debido a que, durante este período, el océano está más
caliente que la atmósfera. "Estas altas temperaturas se pueden comprobar
por mediciones de corriente desde las regiones árticas", informa Ralf
Jaiser, autor principal de la publicación de la Unidad de Investigación
de Potsdam del Instituto Alfred Wegener.
El calentamiento del aire cerca del suelo lleva a movimientos
ascendentes y a que la atmósfera se vuelva menos estable. "Hemos
analizado el complejo de los procesos no lineales detrás de esta
desestabilización y demostrado que estas nuevas condiciones en el Ártico
influyen en la circulación y los patrones típicos de presión de aire",
explica Jaiser.
Uno de estos patrones es la diferencia de presión de aire entre el
Ártico y las latitudes medias. Si esta diferencia es alta, un viento
del oeste fuerte dará lugar a que en invierno masas cálidas y húmedas
sean arrastradas desde el Atlántico cálido y húmedo del aire hasta en
Europa. Si el viento no llega, el frío aire del Ártico pueden penetrar a
través de Europa, como fue el caso en los últimos dos inviernos. Los
cálculos del modelo muestran que la diferencia de presión de aire, que
disminuye con la cubierta de hielo marino en el Ártico en verano, se
debilita en el invierno siguiente, permitiendo el empuje del frío ártico
hacia latitudes medias.
A pesar de que la cubierta de hielo marino bajó mucho en el verano
de 2011, hasta ahora no había llegado un invierno frío con mucha nieve a
Europa central. Jaiser explica que hay muchos otros factores, que
desempeñan un papel en el complejo sistema climático de la Tierra y que
se superponen, como por ejemplo la cubierta de nieve en Siberia o las
influencias tropicales.

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