La Reserva Biosfera de Bosawas,
considerada un "pulmón" de Centroamérica, se degrada de forma alarmante
debido a la tala indiscriminada, según han denunciado aborígenes de la
zona y reconocido el Gobierno de Nicaragua, que ha prometido "actuar" contra los invasores.
Bosawas, que representa el 14 por ciento del territorio nicaragüense,
es la mayor reserva forestal de Centroamérica, concentra al menos un 10
por ciento de la biodiversidad mundial, y es uno de los mejores
ejemplos de bosque tropical húmedo y de bosques de nubes de la región.
Pero ha sido invadida por colonos que depredan los bosques y han
generado un conflicto con los aborígenes que en abril pasado se cobró la
vida de un indígena de la etnia mayagna, habitante ancestral de esas
tierras.
"No habrá más tolerancia, es hora de actuar", ha afirmado esta semana
la ministra del Ambiente de Nicaragua, Juana Argeñal, tras visitar la
zona, reunirse con sus autoridades civiles y militares y reconocer que
la destrucción en la reserva es alarmante.
Argeñal no reveló que medidas tomará el Gobierno, que ya tiene
desplegados en la zona un batallón militar de 700 miembros con la
intención de contener un conflicto que se remonta ya a tres décadas.
En abril pasado, el jefe del Ejército de Nicaragua, el general Julio
César Avilés, aseguró que la reserva estaba invadida "por más de 2.000
colonos" que llegan al lugar "en autobuses" y utilizan "motosierras"
para "desbaratar" el bosque.
Avilés reconoció entonces que los 700 miembros del llamado batallón
ecológico no son suficientes para cubrir un área que, señaló, tiene un
territorio comparable a El Salvador.
La reserva ha perdido 150.000 hectáreas de bosques desde 2010, según
un estudio elaborado por la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos,
UNAG, la Cooperación Alemana en Nicaragua, la Unión Europea y el
organismo Oxfam.
Hace tres años el área de Bosawas tenía 823.237 hectáreas de
extensión, y ha perdido al menos un 29 por ciento de cobertura boscosa
en los últimos 25 años, de acuerdo al mismo estudio, titulado "Análisis
de las causas de deforestación de Bosawas".
"Queremos que el mundo sepa que los bosques nubosos de Bosawas están
en peligro", advirtió el presidente de la nación indígena mayagna,
Arisio Genaro, a través de una carta enviada a Efe.
Genaro aseguró que "si el Gobierno de Nicaragua no actúa, en diez
años no quedará nada" para los indígenas mayagnas, los dueños del bosque
y quienes acusan a los colonos de "vender tierras para pastos".
El Procurador General nicaragüense, Hernán Estrada, afirmó esta
semana que ha recordado a las autoridades judiciales de las regiones que
comparte la reserva que los territorios indígenas no pueden ser
comercializados.
El otorgar a terceros documentos de propiedad de terrenos mayagnas es
una actividad ilícita, porque el Estado respeta la titularidad
comunitaria de la etnia, aseveró el procurador.
El líder de la nación mayagna expresó en su carta que ese pueblo está
en un "estado de emergencia" por la "creciente tensión entre los
pueblos indígenas y los colonos".
El asesor técnico de los indígenas mayagnas, Taymond Robins, ha dicho
por su parte que Bosawas "se ha convertido en una especie de salvaje
oeste".
La reserva está ahora "marcada por las invasiones de tierras, los
conflictos armados, la inestabilidad social, las ventas ilegales de
tierras, la tala ilegal y la extracción ilegal de la riqueza mineral",
ha dicho Robins.
La nación mayagna ha insistido en que la masa boscosa de Bosawas es
importante para Nicaragua, sobre todo a la luz del cambio climático, que
en el país genera sequías, inundaciones y huracanes.
Esto fue evidente en 2007, cuando Bosawas redujo la tormenta Félix de
categoría cinco en la escala Shaffir-Simpsón a clasificación uno, según
los archivos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriaes
(Ineter).
Jaime Incer Barquero, asesor presidencial para temas ambientales,
recomendó al Ejecutivo nicaragüense aplicar en Bosawas un régimen
especial de gobierno, con funciones bien definidas para proteger la
reserva y con suficientes recursos económicos.
Barquero, presidente de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo
Sostenible (Fundenic-SOS), también propuso que se expulse a los colonos y
se les brinde seguridad a los indígenas, se garanticen sus propiedades y
se restablezcan las zonas boscosas afectadas por los invasores.
La recomendación final es darle a Bosawas la utilidad destinada como
una de las 610 reservas de biosferas nombradas en 117 países del mundo,
para un desarrollo equilibrado con la naturaleza.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia,
y la Cultura, UNESCO, sumo a Bosawás en su lista de reservas de
biosferas en 1997, a través del programa El Hombre y la Biosfera.
Wilder Pérez Roque

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