Según un estudio que contempló más de 226 especies de árboles, todos son extremadamente vulnerables a las condiciones actuales
Los científicos han sabido desde hace algún tiempo que el cambio
climático y los impactos de las sequías más largas y las temperaturas
más altas podrían representar un peligro para los bosques.
Pero muchos pensaban que solo afectaría solo a unos cuantos árboles, o a
lo mejor a los que están en regiones extremadamente áridas.
Sin embargo, nuevas investigaciones muestran que una gran mayoría de
especies de árboles de todo el mundo se encuentran al borde del
colapso.
Si el esperado paso del cambio climático sigue así, muchos no podrán adaptarse a tiempo y podrían morir.
Los autores del estudio, cuyos descubrimientos fueron publicados en el diario científico Nature,
observaron a 226 diferentes especies de árboles de 81 partes del mundo,
cubriendo todo el rango de condiciones climáticas, desde el
Mediterráneo árido hasta el bosque tropical del Amazonas.
Descubrieron que el 70% de los árboles estudiados se adaptan cerca del
ambiente local, ya sea árido o tropical, absorbiendo el agua suficiente
para poder sobrevivir, pero los deja muy vulnerables a el más mínimo
cambio en la precipitación y sobre tdoo al estrés de la sequía.
"Pensábamos que en las áreas secas las plantas ya se deberían de haber
adaptado más de las que crecieron en una región húmeda, pero descubrimos
que eran igualmente vulnerables, fue una gran sorpresa", dice Steven
Jansen, de la Universidad Ulm de Alemania, coautor del estudio.
En los periodos de sequía, la red vascular (xylem) que distribuye agua y
nutrientes por los árboles, desarrolla burbujas de aire que interrumpen
el paso del agua. Mientras vas aumentando el estrés de la sequía, estos
bloqueos, o 'embolismos' se acumulan, y a la larga hacen que se seque
el árbol y muera.
"No queremos decir que todos los árboles están condenados. Algunas
especies pueden migrar a ubicaciones más altas, pero eso no siempre es
posible en algunas regiones donde no hay tierras altas o donde el
paisaje forestal ya está fragmentado", dijo Jansen.
Podría ayudar el identificar más especies de árboles tolerantes a la
sequía para meterlas a las plantaciones forestales, dice él.
Pruebas de ese tipo han funcionado en Europa para reducir la densidad de
la vegetación, al meter a ovejas o cabras para que se coman los
matorrales.
"Menos densidad y competencia entre las plantas le permite a los árboles tolerar más las sequías", dice él.
Para Craig Allen, del Instituto de Investigación Geológica de Estados Unidos,
los descubrimientos del estudio aportan más evidencia de que todos los
tipos de forestación corren cada vez más riesgo por el cambio climático.
"Sugiere que si las proyecciones de temperatura son correctas ahora
estamos entrando a un periodo que podría llamarse 'el fin de los árboles
viejos', ya que los árboles actuales se mueren cada vez más del estrés
por sequía o calor que crece rápidamente, a lo mejor será una moda de
unos años o décadas", dice Allen.
Allen dijo que los aumentos de temperatura y las sequias dejaban a los
árboles en el suroeste estadounidense cada vez más vulnerable a los
brotes de insectos y a los incendios forestales.
Los bosques absorben más
dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera del que producen, lo que quiere
decir que ayudan a reducir la emisión de gases invernadero en la
atmósfera y a mitigar el calentamiento global.
Sin embargo, los árboles que sufren de sequía absorben menos CO2 y, si
mueren o se queman en incendios forestales, liberan mucho más CO2 (50%
del árbol es carbón).
El resultado es lo que los científicos llaman un lazo de retroalimentación negativa.
Si los arboles absorben menos CO2 porque están estresados, entonces
aumentarán los niveles de CO2 en la atmósfera, poniendo más bosques en
riesgo.
En el 2005, una sequía en la región del Amazonas derivó
en incendios forestales que se esparcieron y convirtieron un bosque
tropical en una fuente de carbón. Otra sequía severa registrada en el
2010 aún es analizada, pero los investigadores creen que pudo haber
sido peor.
"Si las sequias extremas como estas se hacen más frecuentes, los días
del Amazonas actuando como amortiguador natural a las emisiones de
carbono del hombre pueden estar contados", dijo Simon Lewis, ecologista
forestal de la University College London.
Árboles, plantas y suelos, actualmente, absorben aproximadamente un cuarto de
las emisiones de CO2 producidas por humanos, pero científicos que se
dedican al estudio del clima, como Lewis, creen que pronto podrán
desaparecer.
"El subsidio gratuito de la naturaleza que proveen los bosques para
reducir el cambio climático puede ser menos seguro de lo que muchos
piensan", dice Lewis.
La deforestación y la degradación forestal ya representa el 12% de las emisiones de carbono, dice el Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR por sus siglas en inglés).
Louis Verchot, director de
CIFOR's Forests y Programas Ambientales, le ha pedido a las naciones más
grandes que hagan algo por las emisiones de CO2

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