El grupo, en
el que participan organizaciones ecologistas y sociales como Greenpeace,
WWF, Acción Natura e Intermon Oxfam, denuncia el impacto medioambiental
y sobre el clima de ese tipo de brea o betún
ECOticias.
Una coalición de 30 organizaciones agrupadas en la
autodenominada Coalición Clima han solicitado a las autoridades europeas
que impidan la entrada en la región de arenas bituminosas, una nueva
materia prima para elaborar combustible.
El grupo, en el que participan organizaciones ecologistas y sociales
como Greenpeace, WWF, Acción Natura e Intermon Oxfam, denuncia el
impacto medioambiental y sobre el clima de ese tipo de brea o betún, que
se extrae en minería de cielo abierto.
Las arenas de alquitrán, conocidas también como arenas bituminosas,
arenas de petróleo, arenas petrolíferas, arenas aceiteras son una
combinación de arcilla, arena, agua, y bitumen.
De las arenas de alquitrán se extrae un bitumen similar al petróleo
el cual es convertido en un petróleo crudo sintético o refinado
directamente por refinerías especializadas para obtener productos del
petróleo.
Como en toda explotación minera y en proyectos de desarrollo de
recursos no renovables, las operaciones con arenas bituminosas tienen
repercusiones sobre el medio ambiente.
Una gran parte de las operaciones de minería con arenas bituminosas
implica la eliminación de los árboles y la vegetación de un sitio y
quitar la “sobrecarga” – tierra vegetal, la arena, la arcilla y la grava
– que se asienta encima del depósito de arenas bituminosas.
Aproximadamente se necesitan dos toneladas de arenas bituminosas para
producir un barril de petróleo (aprox. 1/8 de tonelada).
Para producir cada unidad de volumen del petróleo crudo sintético se
utilizan entre 2 y 4.5 unidades de volumen de agua. A pesar del
reciclaje, casi toda esa agua termina en charcas negras contaminadas.
“El petróleo producido a partir de fuentes altamente contaminantes,
como las arenas bituminosas, emiten aún más gases de efecto invernadero
que el petróleo convencional”, señala en sus cartas el grupo, que
recuerda que la extracción de arenas bituminosas en Canadá ” ha
destruido áreas naturales y ha tenido un impacto devastador sobre las
comunidades locales e indígenas”.
La coalición destaca que la directiva europea sobre calidad de
combustibles (FQD, por sus siglas en inglés) se adoptó en 2008 para
reducir un 6% en 2020 la intensidad de emisiones de CO2 en el sector del
transporte por carretera y contribuir a la descarbonización del sector,
el único cuyos gases de efecto invernadero siguen creciendo.
Como estrategia asumida por las principales compañías petroleras de
arenas bituminosas del oeste de Canadá, como BP, Shell y Total, formaron
una “alianza” para “mejorar” los efectos para el medio ambiente de esta
industria, así como su controvertida imagen.
La Alianza para la innovación de las arenas petrolíferas de Canadá
(COSIA, por su sigla en inglés), tiene como objetivo mejorar la
colaboración entre los actores de la industria mediante el intercambio
de innovaciones en materia medioambiental con respecto a la extracción
de este petróleo.
Las arenas bituminosas de la provincia de Alberta, oeste de Canadá,
constituyen la tercera reserva mundial de oro negro, detrás de Arabia
Saudita y Venezuela, con cerca de 170.000 millones de barriles
estimados.
EE.UU se negó a entrar en el juego de las arenas bituminosas y, este
invierno, ha desestimado el macroproyecto de oleoducto para la
importación de arenas bituminosas de Canadá. La cuestión es si Europa
está dispuesta también a oponerse”, señala el grupo.
“Si Europa quiere evitar los riesgos más graves del cambio climático,
no puede ignorar que es imprescindible tratar adecuadamente la huella
de carbono de estos combustibles”, manifestaron los ambientalistas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario