‘Otus mauli’,
que constituye además la primera rapaz nocturna descrita en la zona,
tuvo hábitos terrestres y se extinguió a causa de la llegada de los
humanos a la isla.
ECOticias.
Un equipo internacional de científicos, con participación canaria y
mallorquina, ha descrito una nueva especie fósil de autillo, la primera
ave extinta del archipiélago de Madeira(Portugal). ‘Otus mauli’, que
constituye además la primera rapaz nocturna descrita en la zona, tuvo
hábitos terrestres y se extinguió a causa de la llegada de los humanos a
la isla.
Hace 20 años, el investigador alemán Harald Pieper, descubrió en
Madeira los restos fósiles de una pequeña rapaz nocturna que, hasta
ahora, no se habían estudiado en profundidad. Un equipo internacional de
paleornitólogos ha demostrado que los restos pertenecen a una especie
extinta de autillo, desconocida hasta el momento, a la que han llamado Otus mauli.
“Se trata de una especie con patas muy largas y
alas ligeramente más cortas que las de los autillos europeos
continentales, de los cuales deriva”, cuenta a SINC Josep Antoni
Alcover, uno de los autores del estudio e investigador en el Institut
Mediterrani d’Estudis Avançats (IMEDEA), centro mixto de la Universitat
de les Illes Balears y el Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC).
El resultado de los análisis sobre las proporciones de los restos hallados, que se ha publicado en la revista Zootaxa, revela que Otus mauli
pudo ser una especie de hábitos terrestres y que su alimentación debió
consistir en invertebrados y, “ocasionalmente, en alguna lagartija o
pájaro”.
“Lo más probable es que su extinción se relacione con la llegada de
los humanos y su fauna acompañante”, explica Alcover, quien destaca
además que su desaparición formaría parte del patrón de extinción de
especies insulares que se da en prácticamente todas las islas del mundo.
Según los investigadores, entre las causas de la extinción de este
autillo destaca la destrucción del hábitat, ya que Madeira sufrió graves
incendios durante los siete años siguientes a la llegada de los
portugueses. Por otra parte, junto con los humanos también llegaron
nuevas aves con enfermedades extrañas para las especies autóctonas, y
ratas y ratones que pudieron depredar huevos de animales que nidificaban
cerca del suelo.
¿Exclusivo de Madeira?
La misma especie, o una parecida, se ha documentado en las dunas de
Porto Santo, otra de las islas del archipiélago de Madeira. “Este hecho
es sumamente interesante –opina el investigador–, pero difícil de
evaluar porque los materiales encontrados son pobres y fragmentados”.
“Si los autillos de Madeira y de Porto Santo fuesen especies distintas, la capacidad voladora de los Otus
del archipiélago de Madeira sería mucho menor que la de los autillos
continentales. La distancia entre las dos islas habría sido suficiente
para aislarlos”, apunta Alcover.
La homogeneidad de las medidas de los autillos de las dos islas así
como las diferencias respecto los autillos europeos indica que existió
un aislamiento genético respecto a las poblaciones continentales. La
distancia entre el continente y el archipiélago sí que fue suficiente
para la diferenciación de la especie.
En este archipiélago se espera descubrir en un futuro próximo nuevas
especies de aves “que documentarán un mundo que ha desaparecido hace tan
solo uno
s pocos centenares de años”. “Igual va a pasar en las islas Azores,
donde ya se dispone de evidencias sobre la existencia de un autillo
diferente al de Madeira y Europa, también extinto,” comenta el
científico.

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