La costa croata del mar Adriático conserva varios oasis de extraordinaria biodiversidad como el cabo Kamenjak, en el extremo sur de la península de Istria, pese a ser un destino turístico muy popular necesitado cada vez más de una mejor protección ecológica.En torno al promontorio de Kamenjak, lleno de bellísimas playas que durante el verano se llenan turistas europeos, habita uno de los 10 mamíferos con un alto peligro de extinción, la foca monje (monachus monachus), de las que en todo el mundo quedan tan solo entre 300 y 500 ejemplares.
Después de siglos de brutal extinción, este pacífico
animal, indefenso y cariñoso evita la presencia del homo sapiens, pero
su presencia en el Adriático ha sido registrada últimamente justo en
torno a Kamenjak, que le ofrece cuevas de entrada submarina.
En el
cabo también hay un gran número de mariposas, insectos, anfibios y
lagartos, pájaros, orquídeas y muchas plantas medicinales como salvia,
romero, tomillo, laurel, mirto y enebro.
Se conservan las huellas
fosilizadas de diversos dinosaurios, a las que se llega por un sendero
de 600 metros con maquetas de dinosaurios y otros seres del Jurásico en
tamaño natural.
El cabo de Kamenjak, en el extremo sur de la mayor
y más norteña península croata de Istria, tiene una treintena de bahías
y playas de gran belleza, incluidas dos cuevas sobre el mar y 11
islotes no habitados.
"Aquí venimos por tercer año consecutivo. La
vivencia de la naturaleza es única, sobre todo en primavera", cuentan a
Efe los jóvenes turistas eslovenos Mojca y Damir, que recorren la zona
en bicicleta.
Se puede ir en coche por un camino no asfaltado, pero los lugares más interesante pueden visitarse solo a pie o en bicicleta.
"Hemos
visto más de 50 especies de mariposas diarias, gran número para una
región pequeña de solo unas 375 hectáreas", explica la bióloga Nina
Skoko de la "Casa de la Naturaleza", un museo sobre la biodiversidad y
su protección situado en Premantura, cerca de la entrada a la Zona
natural protegida de Kamenjak.
"Las mariposas son unos
bioindicadores, ya que su presencia, especialmente algunas especies,
requiere gran limpieza ecológica", añade.
Entre las 198 diversas
aves conocidas, 50 son sedentarias y el resto son migratorias, como las
cigüeñas negras, que aquí suelen tomar un breve descanso para merendarse
algún lagarto o el amenazado sapo verde (bufo viridis), mientras que el
sedentario skanjac, busardo ratonero que se ve con frecuencia, prefiere
cazar pequeños mamíferos.
En las cuevas de Mala y Velika Kolombarica anidan palomas y el vencejo endémico, "smedja chiopa".
Las
plantas más características, además de la salvia que cubre toda la
zona, son las orquídeas, cuyas 30 diferentes especies existentes,
incluidas dos endémicas (la serapia istriaca y serapia pulae) en
primavera ofrecen un fiesta florida.
El cabo Kamenjak es uno de
los yacimientos más ricos de Europa en fósiles rudistas, moluscos que
abundaban durante el Jurásico y que se extinguieron al mismo tiempo que
los dinosaurios.
Además de alrededor de una decena de huellas de
dinosaurios que pueden verse en Kamenjako, en la cercana isla de
Fenoliga o "La Isla de lo Dinosaurios" hay 146 huellas fosilizadas, en
su mayoría de saurópodos de alrededor de 3 metros de altura y 11 metros
de longitud, que caminaban sobre cuatro patas y dejaban huellas ovales.
Las huellas de tres dedos fueron dejadas por los terópodos, carnívoros rapaces que se movían sobre dos patas.
En
el mar habita otro animal en extinción, la tortuga boba (caretta
caretta), que puede morirse al tragarse objetos de plástico que los
turistas echan al mar, el delfín mular (tursiops truncatus), conocido
aquí como el "buen delfín", y entre los más pequeños, los caballitos de
mar y varias otras especies protegidas.
Un serio problema es la
reducción de la posidonia oceánica, planta acuática esencial para el
ecosistema marino, dañada por la pesca de arrastre y las anclas de botes
y yates.
"Hay cada vez más turistas. Las anclas no están
reguladas, los yates tiran basura. Pedimos mejor protección. Además,
habrá que cerrar posiblemente la entrada para coches e introducir
trenecillos turísticos", explica Nina.
La mejor temporada para
visitar Kamenjak es entre mayo y junio, cuando las orquídeas y otras
plantas están en flor, el mar ya invita a bañarse y las playas aparecen
impolutas. EFE

No hay comentarios:
Publicar un comentario