domingo, 25 de marzo de 2012

Para mantener su liderazgo, que arrebató a EEUU en 2009, la segunda economía mundial instaló turbinas de 17,6 gigavatios (GW) en 2011, afirmó la CWEA. Aunque en 2011 China alcanzó una capacidad de producción total de 62,4 GW, un 6,9 por ciento menos que en 2010, se mantiene como líder global frente a EEUU, segundo productor, que acumuló 46,8 GW. El director de la Asociación de Industrias de Energías Renovables en China, Li Junfeng, dijo que, a pesar de que este sector afrontó muchos retos en los últimos meses, como el descenso en las construcciones de parques eólicos o algunos accidentes, "consiguió superarlos y mantener su liderazgo". Las cinco provincias seleccionadas para la ubicación de las nuevas turbinas fueron Mongolia Interior (norte), Hebei (centro-este), Shandong (este), Ningxia (centro-norte) y Liaoning (noreste). En cuanto a las principales compañías productoras, Goldwind reemplazó a Sinovel como puntera en la instalación de nuevas turbinas, aunque la primera aún mantiene un 20,4 por ciento del mercado chino energético, frente al 16,7 por ciento de la segunda. Gamesa en China Según los analistas, la consolidación de China como líder en la producción de energía eólica es bueno para la española Gamesa, que en 2010 comenzó la expansión de su presencia en el país asiático, uno de sus principales mercados, con la apertura de una quinta planta de fabricación en la provincia nororiental de Jilin. Gamesa opera en China desde hace 12 años y tiene por ahora cinco plantas de fabricación, que dan empleo a más de mil personas. En 2009, China representó un 15 por ciento de las exportaciones de la compañía española en el mundo, lo que convierte al país asiático -líder mundial en inversión en energías alternativas también desde 2009- en el principal destino de sus ventas al exterior, ya por encima de EEUU. China superó por primera vez a EEUU como líder de la inversión en energías renovables en 2009, año en el que Asia y Oceanía fueron las regiones más dinámicas del mundo en ese sector.


Además de afectar a las aves, el ruido también resulta perjudicial para las plantas, asegura un estudio difundido hoy en la revista Proceedings of the Royal Society Biology.
Aves como los arrendajos azules que entierran semillas en distintos lugares se alejan de las zonas urbanas, por lo que el número de árboles puede reducirse en esos lugares.
Por el contrario, otros animales como los ratones ingieren las semillas que no sobreviven a su aparato digestivo, indicaron científicos del Centro Nacional de Síntesis Evolutiva de Carolina del Norte.
Ellos analizaron el impacto del ruido sobre la flora y la fauna en el estado de Nuevo México, un área con cobertura boscosa, pero también con pozos de explotación de gas natural.
Investigaciones previas mostraron que los pájaros cantaban más alto cuánto mayor era la contaminación acústica.
Como parte de esta investigación, los científicos colocaron tubos de néctar entre flores artificiales en áreas ruidosas y en otras tranquilas para medir la cantidad ingerida por picaflores o colibríes.
Encontraron, sin embargo, que el ruido generó más actividad entre los colibríes de barba negra (Archilochus Alexandri) que preferían libar en lugares ruidosos, porque otras aves como los arrendajos azules, que atacan sus nidos, los evitan.
En una segunda parte del estudio, los expertos dispersaron semillas de pino en áreas con contaminación acústica y otras sin ese problema donde colocaron cámaras para registrar los animales que las buscan.
De esa forma descubrieron que ni los arrendajos azules, ni las urracas azules se acercaban donde había ruido.
Los arrendajos se alimentan de semillas que almacenan en la tierra y algunas llegan a germinar.
Pero el número de las germinadas resultó menor en áreas donde abunda el ruido, un problema que puede suceder desde hace años y que afecta a cientos de especies que dependen de los árboles para sobrevivir, indicaron los investigadores.

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