Desde los años 70 las iniciativas de
conservación se han basado casi exclusivamente en los valores
intrínsecos de la biodiversidad o en criterios éticos, pero en los
últimos años han comenzado a cobrar fuerza argumentos de carácter más pragmático
que tienen en cuenta la contribución de la biodiversidad a la calidad
de vida de las poblaciones humanas, a través del suministro de servicios
de los ecosistemas. En ese sentido, se ha encontrado en la diversidad
funcional el componente de la biodiversidad más directamente vinculado
con el suministro de servicios.
En una investigación reciente,
publicada en Ecological Applications por investigadores delLaboratorio
de Socio-Ecosistemas de la Universidad Autónoma de Madrid, se llevó a
cabo un análisis integrado de los servicios de los
ecosistemas en el sistema socio-ecológico de Doñana (suroeste de
España), desde los suministradores (diversidad funcional a través de
diferentes grupos funcionales de plantas acuáticas) hasta los beneficiarios
(diferentes grupos de actores sociales viviendo o visitando la zona).
Los investigadores exploraron los servicios de los ecosistemas
suministrados por plantas acuáticas a través de las relaciones de los
servicios de los ecosistemas con distintos grupos funcionales,
identificando en primer lugar los servicios relevantes y volviendo
posteriormente hacia las propiedades ecológicas y los caracteres
funcionales que los sostienen.
En primer lugar se estudiaron
quince servicios de los ecosistemas asociados a los sistemas acuáticos:
mara dulce, marisma salada, lagunas de los mantos eólicos, lagunas
temporales costeras y estuario; y los relacionaron con caracteres
funcionales de plantas (como la altura de la planta, área de la hoja,
tipo de raíz, etc.). En total, los investigadores recopilaron
información de la literatura sobre dieciséis caracteres funcionales de 144 plantas en los sistemas acuáticos de Doñana.
Y luego analizaron la matriz de especies por caracteres funcionales
mediante clasificación multivariante y técnicas de ordenación,
obteniendo siete grupos funcionales con distinto potencial para
suministrar servicios de los ecosistemas. Posteriormente, suministraron
una encuesta a 477 actores sociales para analizar, mediante el uso de un
ejercicio de valoración contingente, cómo los servicios de los
ecosistemas provistos por los diferentes grupos funcionales eran valorados.
Entre
los principales resultados identificaron conexiones entre los
caracteres de las plantas, los procesos ecológicos y los servicios de
los ecosistemas. Sin embargo, los investigadores identificaron un
desacoplamiento entre los grupos funcionales y el valor económico
otorgado a los mismos por los beneficiarios. Los resultados arrojan así
dudas sobre la idoneidad del marco de valoración económica de los servicios de los ecosistemas para capturar totalmente el valor que los ecosistemas y su biodiversidad tienen para la sociedad.
Finalmente
el trabajo concluye que la dimensión monetaria resulta crucial para
poner de manifiesto el valor de servicios de los ecosistemas sin valor
en el mercado y analizar conflictos sociales. Sin embargo, resalta el
estudio, abordar la conservación de la naturaleza exclusivamente desde
un prisma monetario puede suponer un limitante y un riesgo hacia dejar
de lado el resto de dimensiones por las que los ecosistemas y su biodiversidad deben conservarse.

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