Una persona ha muerto y miles han tenido que ser
evacuadas por las autoridades australianas, que hoy han dado nuevas
órdenes de traslado de otros centenares de afectados a lugares más
seguros debido a las inundaciones que afectan el sur del país.
La Policía recuperó hoy el cadáver de un hombre de 43 años que
desapareció ayer por la tarde después de que el coche en el que viajaba
junto a otras dos personas quedara atrapado en medio de un torrente en
el estado de Nueva Gales del Sur.
El fallecido fue arrastrado por la corriente cuando intentaba
abandonar el vehículo, mientras que sus dos acompañantes pudieron
refugiarse en unos árboles donde fueron rescatados más tarde.
El Servicio de Emergencia indicó que un 70 por ciento de Nueva Gales
del Sur está afectado por las inundaciones que obligaron a unas 3.000
personas a abandonar sus hogares y a dar nuevas ordenes de evacuación en
varias poblaciones más del interior.
Más al sur, en el estado de Victoria, el Ejército australiano ayudó a
evacuar a pacientes y ancianos del hospital de la localidad de
Numurkah, que quedó inundado tras una crecida de agua que desbordó el
río Broken Creek.
Varios días de lluvias intensas han provocado el desbordamiento de
ríos y ha llevado a varios embalses al límite de su capacidad.
La presa de Jindabyne empezó a liberar agua después de que ayer lo
hiciera la de Warragamba, que suministra agua potable a Sídney, después
de que el agua alcanzara el límite de su capacidad por primera vez en 14
años.
La principal autopista entre Sídney y el oeste de Nueva Gales del
Sur, así como varios puentes siguen cortados por el desbordamiento del
río Macquarie.

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