Miguel Ángel Hernández es el alcalde de Valle Gran Rey, cuyos habitantes tuvieron que ser evacuados de urgencia en la madrugada del pasado lunes ante el avance de las llamas que consumen La Gomera.
Llegó al cargo hace poco más de un año y le ha tocado afrontar la mayor
catástrofe ecológica que se recuerda en la zona. Aunque los daños en el
pueblo son elevados, él prefiere destacar la solidaridad y el civismo
con el que sus vecinos se han comportado en los peores momentos de la
tragedia. Sin embargo, pide responsabilidades por la “incompetencia
política y técnica” con la que se ha gestionado el incendio.
Pregunta. ¿Cuál es la situación actual de los desalojados?
Respuesta. La mayoría de los vecinos han vuelto a
sus casas y están trabajando para seguir adelante con sus vidas. Todavía
quedan unas 50 personas desalojadas en la zona de Las Hayas, cercana al
monte, a las que se les permite acceder a sus viviendas pero no
quedarse porque sigue siendo peligroso.
P. ¿Cómo valora los daños en el pueblo?
R. El primer cálculo de 39 viviendas destruidas fue
una valoración preliminar. Ahora los técnicos están estudiando en
profundidad los daños en los inmuebles, algunos de los cuales han ardido
completamente. Además, el fuego ha afectado a instalaciones públicas
como colegios, electricidad, agua o líneas de comunicación. Por otra
parte, el pueblo vive en buena medida del ecoturismo vinculado al Parque Nacional de Garajonay,
con lo que la economía local puede resentirse. Sin embargo, quiero
quedarme con lo más positivo, que es que no ha habido daños personales y
sí mucha solidaridad y civismo entre la gente de la zona.
P. ¿Cuál es entonces el futuro del turismo en su municipio?
"Se bajó el nivel del incendio cuando se acercaba una ola de calor y el fuego no estaba todavía controlado"
R. Nuestra suerte es tener un turismo ecológico y
mayoritariamente europeo que se caracteriza por estar muy concienciado
con la conservación de la naturaleza. Confío en que esta desgracia sea
un revulsivo y los visitantes vengan ahora para ayudar solidariamente en
las tareas de reforestación. Por otra parte, el turismo de playa es un
complemento que no se ha visto afectado.
P. ¿Fue adecuada la gestión del incendio? ¿Se podría haber reducido la magnitud del desastre?
R. En este momento no quiero entrar en polémicas ni participar en el espectáculo que estamos viendo, en el que los partidos se echan la culpa
unos a otros. Pero ha habido una incompetencia política y técnica que
tendrá que depurarse más adelante. Se bajó el nivel del incendio cuando
se acercaba una ola de calor y el fuego no estaba todavía controlado. Es
una decisión gravísima y técnicamente incomprensible sobre la que
alguien tendrá que responder. La sociedad civil ha estado por encima de
los responsables políticos.
P. ¿Sabe ya cómo se van a articular las ayudas e indemnizaciones?
R. Los afectados se van a coordinar como plataforma
para defender sus derechos. En cualquier caso, las inversiones tienen
que orientarse a conseguir un cambio radical en el modelo de desarrollo
rural porque, si no, volveremos a lo mismo. Hay que favorecer que la
gente pueda vivir dignamente en el medio rural.

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