Las plantas y los animales que viven en los océanos también sufren el cambio climático. El calentamiento
de las aguas obliga a las especies marinas a moverse hacia los polos
para buscar mejores temperaturas, a un ritmo de 72 kilómetros por
década. A esta conclusión ha llegado un estudio de un equipo
internacional –con la participación del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) -, publicado en el último número de la revista Nature Climate Change.
El trabajo ha recopilado más de 1.735 observaciones, contra las 80 del
último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).
La década de 2001 a 2010 fue la más cálida de la historia, según un informe de la Organización Meteorológica Mundial.
La temperatura global promedia fue de 14,47 grados centígrados, 0,21
grados más que el decenio anterior, y los niveles del mar aumentaron de 3
milímetros por año, casi el doble de la tasa registrada en el siglo XX.
Pese a que los ecosistemas terrestres se calienten tres veces más
rápido que los océanos, este último estudio desvela que las especies
marinas han cambiado su distribución en los últimos 50 años a un ritmo
superior que las terrestres. Una de las razones, según los
investigadores, es la dispersión de propágulos provocada por las
corrientes – parte de un organismo capaz de reproducir asexualmente un
nuevo organismo igual al de origen.
La publicación explica que las especies
que se mueven más rápidamente son las que viven en las zonas más
alejadas de la costa, como el fitoplancton (470 kilómetros por década) y
los invertebrados del plancton (143 kilómetros por década). Según los
científicos, las funciones que estos organismos desempeñan en el ecosistema marino podrían reorganizarse a escala regional a causa de la subida de temperatura de las aguas.
Los investigadores, además de señalar los efectos del calentamiento
global en las especies acuáticas, aseguran que este estudio ayudará a
prever futuros impactos climáticos y reducir sus costes.

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