Las miles de personas que acudieron este viernes a las playas de
Sanlúcar de Barrameda volvieron a sentir el temblor del suelo bajo los
cascos de los caballos. Los animales galopaban sobre la arena mojada de
la bajamar a orillas del Guadalquivir, con el Coto de Doñana como telón
de fondo sobre el que se ponía el sol del ocaso. Es una de esas estampas
imprescindibles del verano gaditano que se repite desde hace más de 150
años.
Con el comienzo del primer ciclo de las Carreras de Caballos de
Sanlúcar, la competición hípica más antigua de cuantas se celebran en
España, se abrió la edición número 168 de esta prueba tan particular.
Hasta este domingo, la franja de costa que forman las playas de Bajo de
Guía, La Calzada y Las Piletas, acogerá hasta 11 pruebas distintas, a
las que acuden lo más granado de turf nacional, tanto en jockeys como en
cuadras y monturas. El espectáculo es impresionante y ha sido declarado
de Interés Turístico Internacional.
Las competiciones se celebran entre las siete de la tarde y las nueve
de la noche, aprovechando las mareas bajas vespertinas que coinciden
con fines de semana del mes de agosto. La retirada del agua, en estas
playas de la desembocadura del Guadalquivir, permite formar un hipódromo
natural en la orilla, sobre la que galopan entre ocho y 10 purasangre
por mangas que recorren distancias que van de los 1.600 a los 1.800
metros. El cajón de salida se coloca en Bajo de Guía, y la llegada, en
Las Piletas. Allí es donde la Sociedad Carreras de Caballos de Sanlúcar,
organizadora del evento, erige unas carpas que sirven para distintas
feria de muestra y de recinto acotado para que los numerosos
patrocinadores de las pruebas agasajen a sus invitados. “Es un
espectáculo único”, presume el presidente de la sociedad, Rafael
Hidalgo.
Pero en el brazo de arena seca, en bañador, tras las mallas de
seguridad que coloca la Guardia Civil, es donde se viven con más
intensidad las carreras. Allí es donde centenares de niños de la
localidad colocan sus casetas de apuestas. Se trata de tenderetes de
plástico, madera o cartón, cada vez más elaborados, ya que hay un
concurso municipal, donde los adultos pueden apostar céntimos de euro
por caballo. Y la tensión es mayor porque el ejemplar que gana no es el
que antes llega a la meta, sino el primero que pasa a la altura de la
caseta donde se ha apostado. Los debates cuando pasa un grupo apretado
de caballos son la salsa de esta fiesta.
Por supuesto, al ser una competición dentro del circuito hípico
nacional, también hay apuestas oficiales y grandes bolsas para las
yeguadas y jinetes vencedores. Este año la organización entregará un
total de 150.000 euros en premios en los dos ciclos de carreras. El
segundo tendrá lugar los días 16, 17 y 18 de agosto, que será cuando se
corran los tres Grandes Premios de esta temporada.
Este fin de semana el Estado y el Ayuntamiento despliegan un
dispositivo que integra a unas 200 personas para velar por la seguridad
del evento. Se calcula que cada día entre 25.000 y 35.000 aficionados
contemplan las competiciones, que este viernes han recibido el premio
Andalucía de los Deportes 2012 que concede la Junta.

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