Este tipo de
fermentaciones suelen ser mucho más económicas y presentan menor riesgo
de contaminación que las que se realizan en cultivos sumergidos.
ECOticias.
El grupo de investigación AGR-203 de la Universidad de Cádiz
(UCA) ha puesto en marcha el proyecto “Hidrólisis enzimática de residuos
agroalimentarios lignocelulósicos para bio-refineria”, enmarcado en el
programa científico ceiA3, que
pretende producir enzimas a bajo coste, a través de una fermentación
en estado sólido, para facilitar la produción de bioetanol. Los residuos
agrícolas de partida son el orujo de uva, la cáscara de la naranja, la
paja de trigo y la cascarilla del arroz.
Este tipo de fermentaciones suelen ser mucho más económicas y
presentan menor riesgo de contaminación que las que se realizan en
cultivos sumergidos. Se centra en el hecho de que el sustrato del cual
se alimenta el microorganismo (en este caso un tipo de hongo) es un
sólido, por ejemplo, un residuo agrícola. El hongo crece directamente
sobre el sustrato sólido, formando una película sobre él.
Los residuos deben de recibir previamente algún tipo de
pretratamiento (ultrasonidos, irradiaciones o microondas), ya que es
necesario que se degrade previamente el sólido para facilitar el
crecimiento del hongo y que acceda mejor al interior de los polímeros.
Los científicos de la UCA quieren probar qué sucede al trabajar con
el orujo de uva, la cáscara de la naranja, la paja de trigo y la
cascarilla del arroz combinados con tres microorganismos diferentes,
mediante fermentaciones en estado sólido.
Están interesados en establecer cuál es el hongo más adecuado, es
decir, el que produce mayor cantidad de enzimas y con mejores
actividades, para digerir luego esos mismos residuos y obtener azúcares
fermentables destinados a la producción de
bioetanol.

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