Plan de
Rehabilitación Energética de los Edificios que inicialmente afectaría a
500.000 inmuebles anualmente, para que en el plazo de 20 años se haya
actuado sobre todo el parque de edificios de este país
ECOticias.
En el Día Mundial de la Eficiencia Energética, la Fundación
Renovables reclama al Gobierno actuaciones concretas en este ámbito y
propone como primera medida la aprobación de un Plan de Rehabilitación
Energética de los Edificios que inicialmente afectaría a 500.000
inmuebles anualmente, para que en el plazo de 20 años se haya actuado
sobre todo el parque de edificios de este país, y que en una gran parte
se financiaría con los ahorros en energía y generaría más de 150.000
nuevos empleos en el primer año, que se incrementarían según avanza el
programa. Esta propuesta debe enmarcarse en la obligación que tiene
España con la Unión Europea de iniciar la transposición este año de la
Directiva 2010/31/UE de Eficiencia Energética de Edificios y en la que
se contempla la obligación de que todos los estados miembros presentarán
en 2012 un Plan Nacional de Edificios de Consumo de Energía Casi Nulo a
través de la integración de las renovables y del autoconsumo, tanto en
la nueva edificación como en la rehabilitación de la existente, con
objetivos intermedios en 2015, para que en 2020 toda la edificación
cumpla con ese criterio. Esta iniciativa requiere otro Código Técnico de
la Edificación y que España cumpla con la anterior directiva y la
nueva, estableciendo la obligación de una certificación de la eficiencia
energética de los edificios para que no se pueda comprar, vender o
alquilar ningún edificio que no tenga calificación energética.
La Fundación lamenta que, además de aprobar una nefasta moratoria
para las energías renovables, el Gobierno no se preocupe por el Ahorro y
la Eficiencia de Energía ignorando que actualmente la economía española
necesita consumir un 20 por ciento mas de energía para producir sus
bienes y servicios que la media de la Unión Europea, lo que supone una
pérdida de competitividad creciente, al rivalizar con economías mucho
más eficientes. El potencial de desarrollo tecnológico, de eficiencia,
de competitividad, de desarrollo de nuestras exportaciones, de progreso
regional, de creación de empleo y de impulso a una nueva base industrial
para la economía es gigantesco.
Ese potencial de un sistema complementario basado en las
tecnologías de ahorro de energía y en todas las fuentes renovables tiene
un escenario prioritario: las ciudades, donde se concentra la mayoría
de los habitantes; el 60% de la población vive en el 10% del territorio.
Es prioritario, por criterios de eficiencia, afrontar los usos de la
energía en los sectores de mayor consumo, como son la edificación y el
transporte y por tanto se debe incentivar y promover el ahorro y la
eficiencia energética en el sector doméstico y en la edificación,
imponiendo la consideración del factor energía en todos los desarrollos
urbanos y de infraestructuras. Asimismo, la Fundación Renovables reclama
una reordenación de todo el sector del transporte para ir limitando el
uso del vehículo privado, elevando la cuota del transporte público y por
ferrocarril.
El enfoque en materia de Ahorro y Eficiencia Energética debe acometerse desde una doble vertiente:
- Optimizando el proceso transitorio desde la realidad actual hasta
alcanzar los objetivos que se planteen, fundamentalmente en los procesos
de transformación de energía primaria a energía final y en la cobertura
de la demanda.
- Adecuando la demanda de energía en función de las características
de las fuentes de energía disponibles, atendiendo a la necesidad de
sustitución de fuentes de energía no renovables, tanto por cuestiones
medioambientales y de seguridad de suministro como por idoneidad
económica, en un horizonte temporal amplio, por energías renovables.
La Fundación Renovables considera que en las actuales circunstancias
la actuación sobre la edificación debe ser prioritaria, ya que el parque
actual de más de 24 millones de edificios requiere de un marco de
actuación decidida, tanto por el potencial existente como por los
objetivos fijados en las distintas Directivas. En esta línea la
Fundación considera que es preciso actuar en línea con las propuestas
planteadas en su documento El camino hacia la sostenibilidad energética:
Planes para que toda la nueva edificación y rehabilitación de
la existente se realice con el criterio de edificios de saldo
energético nulo.
Sistemas de certificación de eficiencia energética de edificios y de inspección de instalaciones.
Establecer la obligatoriedad de que todas las licencias, autorizaciones de obras, equipamientos e infraestructuras tengan un informe de impacto energético.
Ampliación del marco de actuación con especificaciones de renovación urbana sostenible.
Establecer en la Ley de Propiedad Horizontal y en las ordenanzas municipales la obligatoriedad de una regulación energética y uso eficiente de las temperaturas de las calefacciones y sistemas de refrigeración, ascensores y ACS.
Extensión de la regulación de la eficiencia energética en todos los edificios a las demandas de equipamientos, cargas de proceso e iluminación. Modificación del Código Técnico de la Edificación para aumentar las exigencias de aislamiento en los edificios.
Sistemas de certificación de eficiencia energética de edificios y de inspección de instalaciones.
Establecer la obligatoriedad de que todas las licencias, autorizaciones de obras, equipamientos e infraestructuras tengan un informe de impacto energético.
Ampliación del marco de actuación con especificaciones de renovación urbana sostenible.
Establecer en la Ley de Propiedad Horizontal y en las ordenanzas municipales la obligatoriedad de una regulación energética y uso eficiente de las temperaturas de las calefacciones y sistemas de refrigeración, ascensores y ACS.
Extensión de la regulación de la eficiencia energética en todos los edificios a las demandas de equipamientos, cargas de proceso e iluminación. Modificación del Código Técnico de la Edificación para aumentar las exigencias de aislamiento en los edificios.
El punto central de esta actuación debe ser el desarrollo de un Plan
Nacional de Rehabilitación Energética de Edificios creciente, del 2% el
primer año (500.000 edificios), y con un horizonte de rehabilitación
total en 20 años. Se deberá implantar un programa de incentivos fiscales
en función de la certificación energética y con instrumentos
financieros, garantizados por el porcentaje de reducción de la factura
energética, de acuerdo al concepto de óptimo de rentabilidad de la
eficiencia energética que establece la nueva directiva de edificios y
que debe constituir la base de actuación de las empresas de servicios
energéticos. La rehabilitación de los edificios públicos será
inicialmente del 3% cada año para su rehabilitación total en 15 años.
Por otra parte la Fundación reclama un Plan de energías renovables de
aplicación térmica en la industria. En la edificación, la regulación
debe promover la integración óptima de la generación renovable
distribuida con el intercambio con la red de electricidad 100% renovable
así como la puesta en marcha de un plan global de etiquetado con
niveles de eficiencia mínimos obligatorios y desarrollo de
incentivos/penalizaciones como consecuencia del mismo, que acoja a los
siguientes equipamientos: vehículos, electrodomésticos y equipamientos,
motores y edificios.
Para hacer realidad estas propuestas es necesario el establecimiento
de un marco de apoyo específico para la incorporación de instrumentos
financieros y administrativos que ayuden a la puesta en marcha de las
distintas iniciativas de eficiencia energética, con el fin de romper las
reticencias existentes por parte del consumidor a invertir en programas
de ahorro, situación que se debe alcanzar por educación, información,
medidas obligatorias y señal de precio suficiente.
Este marco debe incluir el fomento de las Empresas de Servicios
Energéticos o agregadores de demanda como instrumentos para conseguir
los objetivos de ahorro energético y gestión de la demanda en
instalaciones de los consumidores; la introducción con carácter
obligatorio de la figura del gestor energético como un apoyo necesario
para poner en marcha, monitorizar y hacer un seguimiento de los
objetivos de ahorro en instituciones y empresas; y la creación de
entidades independientes para verificación de ahorros como complemento a
las ESE y los gestores energéticos.
Por último, la eficiencia energética reclama la aceleración de la
implantación de las redes inteligentes con la obligación de incorporar
TIC en la edificación y en el urbanismo, considerando al consumidor como
elemento principal del sistema y adaptando las infraestructuras
existentes a modelos de gestión tipo Smart Grid (redes inteligentes).
Esto responde a la necesidad de acercar la generación al consumo y la
reducción del tamaño de cada generador, lo que requiere disponer de un
sistema de gestión y medida de gran capacidad y flexibilidad,
zonificando el marco de actuación en estructuras de redes inteligentes.

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