La compañía japonesa Hitachi Kokusai presentó un sistema de videovigilancia de nueva generación capaz de analizar grandes cantidades de información en pocos segundos.
Con ayuda de algoritmos especiales, el aparato distingue las caras en
las fotos o videograbaciones. Una vez extraída una cara, puede realizar
búsquedas en su base de datos
para comparar imágenes diferentes y agrupar las parecidas. De esta
manera puede vigilar a una determinada persona y mostrar dónde está en
cada momento concreto. El sistema es capaz de reconocer una cara aunque
la cabeza esté girada 30 grados vertical u horizontalmente con respecto a
la cámara.
Los fabricantes afirman que su invento puede analizar 36 millones de
imágenes por segundo. Los resultados de la búsqueda aparecen
inmediatamente en forma de miniaturas: al pulsar una imagen concreta,
los oficiales de seguridad pueden ver una grabación donde aparece la
persona correspondiente.
Por ejemplo, una persona da un paseo por un centro comercial y un
vigilante de seguridad selecciona su cara desde el sistema de seguridad.
Luego el sistema busca de forma automática todas las imágenes donde
aparece, o sea, la rastrea. El vigilante sabe dónde ha estado en cada
momento y además puede seguirla virtualmente a través de las cámaras por
los lugares por los que se mueva posteriormente.
El dispositivo fue creado principalmente para las grandes corporaciones, empresas de transporte y fuerzas de seguridad.

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