Un estudio, publicado en la revista Structure
y liderado por investigadores españoles, ha logrado resucitar mediante
bioinformática estructuras de proteínas fósiles de 4 mil millones de
años
INNOVAticias.
Las proteínas
modernas exhiben un impresionante grado de diversidad estructural,
ampliamente caracterizado, pero del que se sabe muy poco acerca de cómo y
cuándo surgieron sus estructuras 3D.
Un estudio, publicado en la revista Structure y liderado por
investigadores españoles, ha logrado resucitar mediante bioinformática
estructuras de proteínas fósiles de 4 mil millones de años, partiendo
de secuencias de las proteínas actuales, ya que en una escala de tiempo
de esa magnitud no hay posibilidad de encontrar fósiles de proteínas
de ácido nucleico.
“La cuestión fundamental es que hemos utilizado esta técnica para
reconstruir una estimación estadística razonable de proteínas que
existían hace cuatro mil millones de años. La mayoría de la gente
pensaría que este sistema no va a funcionar, que al reconstruir la
secuencia y obtenerla luego en el laboratorio no van a plegar, ser
estables o activas, pero sí lo son”, declara a SINC Jose M. Sanchez-Ruiz
coautor del estudio que publica la revista Structure e investigador de la Universidad de Granada.
Este método pone de manifiesto que existe un alto grado de similitud
estructural entre las proteínas actuales y aquellas a partir de las
cuales la vida evolucionó por primera vez en este planeta. Asimismo, el
estudio representa un enfoque robusto y novedoso para estudiar la
evolución de las estructuras de las proteínas.
"Hasta ahora, los intentos de entender la evolución estructural de
la proteínas se basaban en comparar entre sí las estructuras de las
proteínas modernas. Esto equivale a tratar de comprender la evolución
de las aves a través solo de comparar varios pájaros vivos. Nuestro
enfoque es lo que más se aproxima a lo que resultaría de excavar esas
estructuras de proteínas fósiles", añade Sánchez-Ruiz.
Relaciones evolutivas de la proteínas
Sánchez-Ruiz y su equipo construyeron un árbol filogenético de las
secuencias de proteínas mediante el análisis de las de los aminoácidos
de 200 proteínas tiorredoxinas, que actúan como antioxidantes y se
encuentran en todos los organismos, incluidos bacterias, arqueas y
eucariotas.
Mediante este árbol filogenético, fueron capaces de resucitar
proteínas del Precámbrico en el laboratorio y caracterizar sus
particularidades.
“Este árbol se parece bastante al árbol de la vida, ya que recoge proteínas de diferentes organismos”, apunta el experto.
Al analizarlas encontraron que las estructuras de las proteínas
tiorredoxinas actuales son muy similares a las que existían cerca del
origen de la vida, a pesar de que sus secuencias de aminoácidos son muy
diferentes.
Este hallazgo apoya un modelo de equilibrio puntuado de la evolución
en el que las estructuras de proteínas se mantienen constantes durante
períodos de tiempo largos, con nuevos cambios que se producen
intermitentemente en períodos cortos.
"Además de descubrir los principios básicos de la evolución de la
estructura de proteínas, nuestro enfoque proporcionará información muy
valiosa acerca de cómo la estructura 3D de una proteína está codificada
por la secuencia de aminoácidos. También podría proporcionar
información sobre cómo diseñar proteínas con nuevas estructuras, un
objetivo importante en la ingeniería de proteínas y la biotecnología”,
subraya Sánchez-Ruiz.
Referencia bibliográfica:
Alvaro Ingles-Prieto et al.: “Conservation of protein structure over four billion years” Structure 21: 1–7, 2013.

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