Perú
necesita un sistema de control permanente para analizar la tendencia
actual del retroceso de los glaciares en la cordillera de los Andes por
el calentamiento global y sus consecuencias, advirtieron a la AFP
especialistas de la UNESCO.
"Hemos conversado con instituciones del gobierno peruano y no hay un
sistema de monitoreo adecuado que nos pueda decir la tendencia actual
del retroceso de los glaciares y sus consecuencias", dijo Anil Mishra,
especialista en sistemas hidrológicos de la UNESCO.
Mishra participó esta semana en Lima junto al alemán Thomas Shaaf,
jefe de ciencia de Biodiversidad de la UNESCO, en el taller "El impacto
del retroceso de los glaciares en los Andes", que tiene como propósito
producir recomendaciones a los países miembros de la región.
"Estamos en Perú para trabajar con científicos de la región, con sus
especialistas, para identificar y entender el proceso de retroceso de
los glaciares", señaló Mishra.
Según los expertos, el sistema de monitoreo debe incluir a
científicos, equipos de alta tecnología y expertos en hidrología, para
determinar el deshielo de los glaciares, la disminución del agua en los
ríos abastecidos por los picos nevados y las zonas que serán afectadas.
Según la Unidad de Glaciología de Perú, los glaciares de la
Cordillera Blanca (norte), la cadena tropical más alta del mundo, han
retrocedido un 30% en los últimos 40 años por el cambio climático.
De los 720 km cuadrados de glaciares que había en 1970, ahora tan sólo quedan 510, indicó la institución.
"Es responsabilidad de la comunidad científica y de los gobiernos
entender cuáles serán las consecuencias para las cuencas cuando no
existan los glaciares", anotó Mishra.
Su colega Thomas Shaaf refirió que con los años "los especialistas
hemos podido analizar que cada vez hay menos hielo y menos nieve en las
montañas y como consecuencia hay una descarga menor del líquido en los
cuencas, aunque la población aún no lo siente".
Mishra sostuvo que pese a los adelantos tecnológicos no existe aún un
conocimiento adecuado ni preciso de cómo repercutirá el cambio
climático en la región, ni tampoco qué consecuencias tendrá el retroceso
de los glaciares en la disponibilidad del agua.
"Es crucial observar de cerca y monitorear lo que ocurre en los
glaciares andinos, que permita preservar el bienestar de la poblaciones
en la parte baja de las cuencas y que dependen de esas aguas para
sobrevivir", expresó.
Al pie del nevado se pueden ver manchas pálidas, rocas desnudas,
producto del deshielo, que aumenta cada año y marca la reducción de su
masa de nieve. Y como consecuencia de la falta de hielo, desde hace unos
años el nevado es cerrado al público entre diciembre a marzo a fin de
protegerlo.
A inicios de este año, la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) difundió
el estudio "Cambio climático, agua y seguridad alimentaria", en el que
advierte que ese fenómeno producirá graves consecuencias en la
disponibilidad de agua para producir alimentos y en la productividad de
los cultivos en las próximas décadas.
El informe prevé una aceleración del ciclo hidrológico del planeta y
sostiene que las lluvias aumentarán en los trópicos y en latitudes más
altas, pero disminuirá en zonas con características de seco o semiárido.
La FAO propone iniciativas como una medición meticulosa del suministro de agua y sus trasvases.
Perú necesita un sistema de control permanente para analizar la
tendencia actual del retroceso de los glaciares en la cordillera de los
Andes por el calentamiento global y sus consecuencias, advirtieron a la
AFP especialistas de la UNESCO.

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