Perfumes y pesticidas tienen en común uno de los más agresivos contaminantes ambientales y peligroso agente patógeno para la salud, los ftalatos, disruptores endocrinos que se relacionan con casos de pubertad precoz, cáncer infantil y autismo.
Estos disruptores-hormonales se incorporan a
productos tan dispares como perfumes y pesticidas para "plastificar" los
fluidos y fijar los olores o la permanencia del producto en la
superficie en la que se aplican y hacerlos más comerciales, pero pocas
veces son componentes estructurales o que no se puedan sustituir.
El VI Congreso Internacional de Medicina Ambiental (http://www.fundacion-alborada.org/congreso-2012/)
que se celebra este fin de semana en Madrid estudia las patologías por
contaminación ambiental, como los disruptores endocrinos, entre las que
se identifican cáncer, enfermedades neurodegenerativas, trastornos del
comportamiento, infertilidad y enfermedades emergentes como el síndrome
de sensibilidad química (SQM), la fibromialgia y la fatiga crónica.
Dolores Romano, ingeniero agrónomo del Instituto Sindical del Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS), (http://www.istas.ccoo.es/)
presentó en la sesión de inauguración del encuentro las conclusiones
del Congreso de Riesgos para la Salud Pública y Medio Ambiente,
celebrado el pasado mayo en Madrid, como punto de partida para el nuevo
debate.
Entre las recomendaciones establecidas, mencionó la
importancia del etiquetado en los productos, para identificar sustancias
de riesgo, (en nanotecnología y transgénicos) y ante las nuevas
enfermedades relacionadas con los campos electromagnéticos, cáncer,
entre otras, fijar limites legales máximos de contaminación, a nivel
internacional.
Sobre el impacto en la salud humana de los
contaminantes orgánicos persistentes, como los disruptores endocrinos,
destacó su relación probada con alteraciones en el sistema reproductor
masculino (criptoquidia, hipospadias y reduccion de la calidad del
semen) y femenino (pubertad precoz, reducción de la fecundidad, abortos
espontáneos, ovarios poliquísticos, endometriosis) y cánceres en órganos
hormono dependientes como mamas, próstata, testículos y tiroides.
Se
estableció, por otra parte, la relación de estos disruptores con daños
en el sistema neurológico y la causa de enfermedades metabólicas como
diabetes y obesidad o del sistema neuroinmunológico, como el SQM, fatiga
crónica, fibromialgia y esclerosis múltiple.Según los estudios de
Nicolás Olea, de la Universidad de Granada, recordó Romano, dosis bajas
de disruptores endocrinos pueden dar lugar a efectos mas potentes que
dosis altas, por lo que se invita a la ciencia a revisar el concepto
establecido "la dosis hace el veneno" y destaca la importancia de las
mezclas en los síndromes por contaminación ambiental.
Estas
dolencias, explicó, raramente se deben a una única sustancia tóxica,
sino a una mezcla compleja de químicos cuyos efectos pueden ser aditivos
y sinérgicos, con efectos en conjunto superiores a los individuales.La
respuesta de la sociedad y la administración a estos descubrimientos
científicos, señaló Romano a EFEverde, debe ser la prohibición total de
los disruptores en los productos de consumo, cuya acción se conoce,
además, puede afectar a los descendientes, por la modificación de la
línea germinal, origen de espermatozoides y óvulos.
En cosmética y
plaguicidas, desde donde llegan mas frecuentemente al entorno, son
completamente prescindibles y ya hay otras alternativas en el mercado
que no suponen mucho sacrificio y sí sentido común, destacó Romano, que
apuesta por la presión del consumidor para lograr cambios.aaaakkkkkiiiLa
Unión Europea, precisó, prepara actualmente el 7 Programa de Acción en
Medio Ambiente, ante lo que se pide a los gobiernos que respalden
medidas para reducir la exposición a los disruptores endocrinos,
nanopartículas y "sustancias de elevado nivel de preocupación" por la
"evidencia científica" que las relaciona con numerosas enfermedades.
El
desarrollo de la industria química, explicó la experta a EFEverde, no
ha ido parejo a la regulación de los productos que se fabrican y cuando
se introducen en el mercado no se conocen sus efectos nocivos.Solo se
conocen evaluaciones de riesgo (http://ecb.jrc.it)
de 181 sustancias químicas (http://ecb.jrc.it/existing-chemicals/) de
las mas de cien mil con las que se fabrica un millón de preparados para
el mercado europeo y aún se permite la comercialización de aquellas no
estudiadas, pero desarrolladas antes de los años 80 en una especie de
"amnistía tácita" porque no se han relacionado aún con ningún mal que se
conozca.
Esa "presunción de inocencia", señaló Romano, es parte
de la permisividad con la que la industria mira para otro lado y espera a
que las pruebas de toxicidad las desarrolle el Estado y no el
productor.En el caso de los ftalatos y otros disruptores endocrinos,
añadió, se suma la paradoja de que, a pesar de que la Unión Europea
invierte en programas de investigación sobre sus efectos, los resultados
no se incorporan a las recomendaciones comunitarias por carecer del
protocolo administrativo de comprobación de pruebas (GLP) (http://www.epa.gov/oecaerth/monitoring/programs/fifra/glp.html)
que exige Bruselas.Además, los disruptores endocrinos, por lo reciente
del estudio sobre sus efectos en los organismos vivos, no son parte de
las pruebas de toxicidad exigidas en la eurozona.
La buena
noticia, sin embargo, indicó Dolores Romano, es que a finales de 2013 se
espera que se regule el reglamento de plaguicidas de la UE y la
identificación de disruptores endocrinos como sustancias nocivas, que,
si se aprueba, deberá trasladarse al resto de la normativa europea, por
obligación.Mientras tanto, recomienda a nivel individual, medidas de
autoprotección, sin olvidar la responsabilidad del ministerio de Sanidad
y de Alimentación y Medio Ambiente de informar a los grupos de riesgo
para evitar la contaminación,Y aunque la certificación es voluntaria,
aplaudió las iniciativas de las empresas que ya empiezan a erradicar los
disruptores endocrinos de sus productos y algunos se anuncian como
"ftalatos free".
La multinacional francesa LÓreal anunció a
finales del año pasado su intención de evitar disruptores endocrinos en
su línea de producción y buscar sustitutos para aquellas sustancias que
descubriesen interferían con el sistema hormonal.Y la española Mercadona
ha incorporado a su línea de limpieza una lejía "verde" que es un
activador del lavado con peróxido.La mejor recomendación de Romano ante
las dudas: agua, jabón y vinagre, para la limpieza de casa y agua,
jabón, piedra de alumbre o limón para el aseo. "No hay que complicarse
tanto la vida", declaró.EFEverde

No hay comentarios:
Publicar un comentario