El pantano de agua potable de Oiola, el río Castaños y varias fuentes ornamentales de Barakaldo
han aparecido este sábado de color verde después de que desconocidos
hayan arrojado fluoresceína, una sustancia inocua para la salud, en el
agua. La acción ha sido reivindicada por vecinos de la localidad que
quieren para llamar la atención a las autoridades sobre "la
contaminación del pantano con lindano" que, en su opinión, pone en
peligro el agua que llega a los grifos de los hogares de Barakaldo.
"Al contrario que el colorante vertido, que se ve y es inocuo, el
lindano no se ve y es una sustancia peligrosa persistente y
bioacumulativa. Es cancerígeno", han denunciado los protagonistas de la
protesta. "No se puede jugar con la salud de la población, porque esta
contaminación no se vea, porque los efectos no sean inmediatos a corto
plazo", han criticado.
La acción ha sido descalificada por el Ayuntamiento de Barakaldo,
que la ha considerado un "infructuoso intento de crear alarma social
entre la población". El alcalde en funciones, Jesús María González
Suances (PSE-EE), ha afirmado que "quienes están detrás del sabotaje
pagarán por lo que han hecho".
La Policía Municipal esta investigando lo sucedido y ha anunciado que
remitirá un expediente al juzgado de guardia. El próximo lunes se
celebrará una reunión extraordinaria de la comisión de Disciplina
Urbanística, Medio Ambiente, Sanidad y Consumo para informar del suceso a
los grupos de la oposición.

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