El animal, que puede reducir en un 80% la biodiversidad de arrecifes, puede consumirse sin problema.
Parece inofensivo. Lento,
colorido, y para algunos es hasta un tierno pececito. Pero sin duda hace
honor a su nombre. El pez león, esa especie extranjera que ha invadido
al Caribe, y que además de ponzoñosa destruye los arrecifes de coral al
devorar los peces que lo habitan, se convirtió en el mayor enemigo de la
biodiversidad marina del país.
Ahora, el Ministerio de Medioambiente acaba de lanzar una orden:
buscar y pescar al agresivo animal. A través de una resolución (la 675,
del 20 de junio) el Gobierno está motivando a la ciudadanía a que se
convierta en el principal depredador de la especie, que se reproduce sin
control no solo en Colombia, sino en todos los países que tienen costas
sobre el Atlántico.
El pez león pudo haber sido controlado por una especie nativa
conocida como mero, pero está sobreexplotado, en extinción y sus
poblaciones ya no dan abasto para llevar a cabo esa misión. Por eso,
tendrá que ser el hombre, incorporándolo a su dieta, quien asuma esa
responsabilidad. Y no solo comiéndolo, también experimentando con él.
Así lo explica Elizabeth Taylor, directora de Asuntos Marinos, Costeros y
Recursos Acuáticos del Ministerio de Ambiente, en diálogo con EL
TIEMPO.
¿Por qué la proliferación del pez león en el Caribe Colombiano pasó a ser un asunto de seguridad nacional?
En la medida en que el pez león reduzca esa riqueza marina (corales),
vamos a ir perdiendo biodiversidad de la cual depende la pesca, el
turismo y de esta misma forma el futuro de nuestras comunidades y de la
seguridad alimentaria. El pez león es un riesgo, y ante la falta de un
depredador natural todos debemos empezar a serlo.
¿Cuáles son las zonas más afectadas por su presencia?
El Parque Tayrona, San Andrés y Providencia, el Golfo de
Morrosquillo, las Islas del Rosario, con ejemplares grandes que tienen
una gran capacidad reproductiva.
¿Cuál es el principal daño que causa el pez?
Uno de los problemas es que devora a los peces forrajeros, que
controlan el crecimiento de algas, y por eso estas plantas marinas
comienzan a proliferar y ahogan el coral. Está calculado que el pez león
puede reducir en un 80 por ciento la biodiversidad de los arrecifes.
El Ministerio de Ambiente lanzó una resolución para controlar
al pez y motiva a la ciudadanía a comerlo. ¿Qué decirle a la gente que
aún no está convencida de consumirlo por ser venenoso?
Las espinas venenosas del pez solo reaccionan cuando el pez está
vivo. Al morir, esa condición se pierde. Su carne, por lo tanto, no
tiene ninguna toxina, esto ha sido certificado por el Invima. Al comerlo
bajaríamos la presión sobre otras especies que están sobreexplotadas,
como el mero o el pargo. Ante la falta de seguridad alimentaria que hay
en ciertas zonas, este pez representa una oportunidad para copar esa
necesidad.
¿Qué otras ideas están en la agenda para capturar masivamente al animal?
Resalto la oportunidad que existe para estudiarlo en universidades;
también se puede usar como abono, sus espinas pueden ser insumos de
artesanías y otra alternativa es que se use como carnada para pescadores
artesanales.
¿Es oportuno tenerlo en acuarios?
No, la idea es que no haya ni cultivos de pez león ni se use como pez ornamental o en colecciones.
¿Están seguros de que la mejor manera de enfrentar a esta
especie invasora es motivando esta gran matanza? ¿En unos años nos nos
podríamos estar lamentando por su extinción?
Será imposible erradicar el pez. De ahora en adelante tendremos algún
ejemplar en nuestras costas. Lo que tenemos que hacer es saber convivir
con él porque no tenemos control sobre su reproducción. Lo que sí
tenemos que lograr es mantener a raya sus poblaciones.
¿No se debe estimular también la investigación para
aprovechar la genética del pez león en la creación de algún medicamento,
en la ejecución de algún proyecto biomédico?
Estamos motivando a que eso ocurra, pero en eso estamos apenas
comenzando. Parte de nuestra idea es que sea centro de estudios en las
universidades.
¿Hay alianzas con otros estados del Caribe para que el control pase de ser local a regional?
Hay un movimiento en el Caribe que reúne con frecuencia a expertos
para trabajar y dar ideas. Esto se ha hecho con institutos de
investigación y pesquerías del Caribe y del Golfo de México. El Convenio
de Cartagena (que se creó por los países de la región del Gran Caribe
para la protección del medio marino) y el programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), también tienen a esta especie
entre sus prioridades.
¿Hay algún plazo como meta para la erradicación de esta especie invasora?
No tenemos una fecha, pero lo que sí queremos a corto plazo es
definir un censo para saber cuánto pez león hay en nuestras costas y
saber dónde están ubicados.
¿El pez león es la especie invasora más peligrosa que tiene el país en la actualidad?
Sí, por lo menos en el medio marino, y el caracol africano en los ambientes terrestres.
¿Cómo llegó un pez desde el Índico al Caribe?
Ejemplares fueron llevados desde el Índico a la Florida (EE. UU.) por
acuaristas, que habrían sido liberados intencionalmente en el Caribe o
cayeron al mar por accidente.
Ricardo Betancur, investigador colombiano en George Washington
University, explica que desde allí llegaron por corrientes al resto de
islas y costas del Atlántico.
Ya está incluido en los menús de restaurantes ‘gourmet’ del país
Una de las primeras en sugerir el consumo del pez león fue la
Administración Nacional Oceánica y Atmósférica de Estados Unidos (Noaa).
‘A comerse al enemigo’, era en esencia el mensaje de la entidad. En
Colombia, el primero en consolidar esta idea fue el chef Jorge Rausch,
de los restaurantes Criterion, Bistronomy y Marea. Rausch ha logrado
crear un ceviche y un filete, en el que el pez se acompaña de
ingredientes que pueden darle un sabor similar a un mero o un pargo. La
chef Margarita Peña, del restaurante ‘8-18’, en Cartagena, lo incluye en
su carta, en sintonía con una corriente conocida como ‘cocina
sostenible’ y amigable con el medioambiente. En Estados Unidos ha sido
incorporado a North Pond, restaurante de Chicago, y al reconocido Esca,
de Nueva York, donde lo sirven como toda una especialidad.
La organización sin ánimo de lucro Reef Environmental Education
Foundation lo considera como “el nuevo manjar del Caribe” y editó un
libro llamado Recetas del Pez León en el que sugiere hacerlo asado y con
especias, pasando por preparaciones que incluyen combinaciones con
mango, cerveza y coco.
Otros invasores
El pez león no es la única especie invasora. Según el Instituto
Humboldt, en el país hay otras 581 especies foráneas, 109 de altísimo
riesgo. Entre ellas figuran el retamo espinoso, una planta oriunda del
Mediterráneo que desplaza la vegetación de páramo. También están la rana
toro, truchas y tilapias, la hormiga loca y el caracol africano. Este
último llegó de Kenia y Tanzania, al parecer, en un intento de
comerciantes por hacer negocio con su baba y su carne. Destruye cultivos
y pone en riesgo la salud, porque es portador de un parásito que causa
meningitis, una dolencia potencialmente mortal.

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