jueves, 11 de abril de 2013

La mala gestión de los cultivos ahoga los ecosistemas de Latinoamérica

El nitrógeno es un elemento esencial para la vida. Lo necesitan las plantas para la fotosíntesis y es imprescindible para la construcción de otros compuestos orgánicos y proteínas, una pieza clave en el delicado rompecabezas de la biodiversidad. Pero el nitrógeno es muy escurridizo, la mayor parte está en la atmósfera y solo una pequeña proporción está accesible para entrar en el ciclo de la vida gracias a microorganismos que lo fijan en el suelo para que lo usen las plantas. En los últimos años, se ha descubierto que determinadas actividades humanas, como producciones agrícolas y procesos industriales, están multiplicando la emisión de nitrógeno reactivo a la atmósfera, alterando gravemente ese frágil ciclo.
El nitrógeno escasea donde más se necesita y se deposita en zonas en las que puede tener efectos muy nocivos para la biodiversidad que todavía se están cuantificando. Ahora, un estudio publicado en Science alerta sobre la grave deriva que esta situación está generando en América Latina por culpa del cultivo de soja, el mercado de los biocombustibles, las explotaciones ganaderas, la quema desenfrenada de vegetación y otras actividades humanas que deben corregirse por medio de políticas regionales.

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