domingo, 21 de abril de 2013

Los rescatadores tratan de llegar a la zona del seísmo en China

Los servicios de rescate tenían problemas para alcanzar una región remota del suroeste de China el domingo, mientras el número de muertos y desaparecidos por el peor terremoto en el país en tres años superaba ya los 203 y había casi 1.000 heridos graves. En la imagen del 20 de abril, unos trabajadores de los servicios de emergencia se llevan a una persona rescatada de una casa hundida en el pueblo de Qingren, en el condado de Lushan, en la provincia de Sichuan. REUTERS/StringerLos servicios de rescate tenían problemas para alcanzar una región remota del suroeste de China el domingo, mientras el número de muertos y desaparecidos por el peor terremoto en el país en tres años superaba ya los 203 y había casi 1.000 heridos graves.
El seísmo de magnitud 6,6 golpeó el condado de Lushan, cerca de la ciudad de Ya'an, en la provincia de Sichuan, en el suroeste del país, cerca de donde un devastador terremoto de 7,9 mató a 70.000 personas en mayor de 2008.
La mayor parte de las muertes se concentraron en Lushan, situada a una escasa distancia en coche valle arriba de Ya'an, pero el avance de los rescatadores se vio entorpecido por la estrechez de la carretera y los corrimientos de tierra, así como por los controles gubernamentales para evitar atascos de tráfico.
"El condado de Lushan está recuperando la normalidad, pero sigue habiendo una necesidad considerable en términos de refugio y materiales", declaró Kevin Xia de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.
"Ha sido difícil llevar los suministros a la región por los atascos. La mayor parte de nuestros suministros están aún en camino", agregó.
En Ya'an, rescatadores procedentes de varias regiones del país expresaron su frustración con el difícil acceso a Lushan y a los pueblos más allá, arriba en las montañas.
"Tenemos prisa. Hay gente que necesita ayuda y tenemos suministros en la parte de atrás (del coche)", dijo un hombre del Equipo de Respuestas de Emergencias por Terremotos de la Provincia de Shandong que no quiso dar su nombre.
El Ministerio de Asuntos Exteriores agradeció las ofertas de ayuda de otros países, pero dijo que China puede arreglarse sola.
"Por el momento, las capacidades chinas de rescate y médicas están garantizadas y los recursos de rescate son suficientes", dijo.
En Lushan, los médicos atendían a las personas al aire libre o en tiendas en los jardines del hospital principal, rodeados de cristales rotos, escombros y pedazos de yeso y cemento. El agua y la luz se cortaron por el temblor, pero en la zona hay temperaturas primaverales.
"Pasé miedo. Nunca había visto un seísmo tan grande", dijo el agricultor Chen Tianxiong, de 37 años, tendido en una camilla entre las tiendas y rodeado por su familia.
Cerca, una anciana permanecía sentada, aturdida, murmurando a su hijo, mientras unas enfermeras limpiaban la sangre del pie de otra mujer mientras su marido le mecía la cabeza.
En otra tienda, Zhou Lin atendía a su mujer y su hijo de tres años, que fueron evacuados a un hospital de Lushan poco después del seísmo el sábado.
"Estaba preocupado porque el niño o su madre pudieran resultar heridos. Todos los edificios estaban temblando. Estaba muy asustado. Pero ahora ya no tengo miedo", dijo Zhou, mirando a su hijo, que dormía tranquilamente arropado en una manta en una cama provisional.
El primer ministro, Li Keqiang, voló a la zona del desastre en helicóptero para dar apoyo a los heridos y desplazados, charló con los rescatadores y subió a los montones de escombros.
"No estéis tristes, reconstruiremos tras este desastre y vuestras nuevas casas serán incluso mejores que las anteriores", dijo a unos vecinos, según le citaron medios estatales.
El Ministerio de Asuntos Civiles situó la cifra de muertos en 179, así como 24 desaparecidos y casi 11.500 heridos, 960 de ellos graves.

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