El
invierno en Moscú ha cedido posiciones para regocijo de sus habitantes,
cansados de las bajas temperaturas que este año se prolongaron durante
mucho más que los tres meses de rigor y marcaron varios récords
históricos.
"El invierno en Moscú y en la región de Moscú ha sido anormal.
Los niveles de nieve superaron la norma climática media en un 71 por
ciento", dijo a Efe Alexéi Liájov, subdirector del Servicio
Meteorológico de la capital rusa.
Las temperaturas bajo cero que
parecían interminables ahora marcan registros positivos, mientras el sol
derrite los últimos trozos de hielo y nieve en los céspedes de la
capital rusa.
El meteorólogo recordó que pese a que el invierno en
Rusia arranca oficialmente el primer día de diciembre, la primera
nevada en Moscú acaeció el 28 de octubre, mientras la última se registró
en el primer día de abril, es decir, un mes después de que empezase la
primavera.
Las temperaturas medias en diciembre pasado superaron
la norma climática en 2,5 grados y en marzo en 4,4 grados, índices
extraordinarios, según Liájov.
Además, en el transcurso del
invierno fueron poco habituales los días en los que el frío se tomó un
respiro, a la vez que se registraron once lluvias heladas -la pesadilla
de automovilistas y aeropuertos- frente a sólo una en 2011.
Moscú
despedía el invierno con la mayor nevada en más de 130 años de
observaciones, que se producía en el mes de marzo más nevado desde 1969.
Según
el Servicio Meteorológico moscovita, la capa de nieve en la estación
meteorológica base (de Moscú) alcanzó entonces los 65 centímetros, que
son nueve más que las anteriores marcas máximas, registradas en 1895 y
1942.
Curiosamente, la primera gran nevada de la temporada
invernal también batió a finales del mes de noviembre una marca de más
de 50 años.
Llegado diciembre, el país fue recorrido por la mayor y
más larga ola de frío ártico en 75 años para el primer mes invernal,
que dejó temperaturas inferiores a los 50 grados bajo cero en algunas
zonas del Lejano Oriente ruso y por debajo de los 20 grados en Moscú.
Al
frío le siguieron copiosas nevadas que se prolongaron con escasos
paréntesis durante los tres meses siguientes, de manera que ya a
comienzos de febrero, los servicios meteorológicos de la capital rusa
apuntaron al invierno más blanco en un siglo.
La capa de nieve
durante el periodo invernal 2012-2013 alcanzó los 327 centímetros en
Moscú, más del doble de la norma climática, estimada en 152 centímetros.
Solo en marzo, las precipitaciones triplicaron los registros habituales para ese mes.
A
día de hoy, en la parte europea de Rusia las temperaturas aún oscilan
bajo cero pero mayormente por las noches, según las estadísticas
meteorológicas.
"Este marzo se caracterizó tanto por temperaturas
bajas como por la nieve, lo que es una anomalía en la parte central de
Rusia" para la primavera rusa que empieza el 1 de marzo por el
calendario, explicó a Efe Alexandr Gólubev, jefe del departamento de
pronósticos a corto plazo del Servicio Meteorológico de Rusia.
Sin
embargo, en relación con las temperaturas en todo el territorio ruso
descartó que este invierno haya sido anormal y justificó el
sensacionalismo en que cayeron algunos medios rusos al respecto con el
hecho de que los inviernos de los últimos años eran más suaves, "lo que
no quiere decir que así deba ser siempre".
En Rusia "este invierno ha sido como debe ser. A propósito, es más agradable para la salud", recalcó Gólubev.
Admitió que se batieron varios récords de temperaturas, pero "al igual que cualquier otro año". EFE

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