Los resultados
se basan en el análisis de medidas estándar y de la amplitud de la
distribución geográfica de 2.740 especies de animales y plantas de todo
el mundo. Entre ellos se encuentran 1.816 plantas,
ECOticias.
Hace más de 20 años que en la comunidad científica se habla
sobre un posible cambio climático que la Tierra podría experimentar en
el futuro. Uno de los efectos principales de este cambio de clima es un
aumento global de la temperatura del planeta. Esta circunstancia ha
impulsado una investigación liderada por el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) sobre la respuesta esperada de
diferentes especies frente a dicho fenómeno. Según sus resultados,
publicados en la revista Ecology Letters, las especies adaptadas a los climas cálidos sufrirán más los posibles efectos de un aumento en la temperatura planetaria.
Los resultados se basan en el análisis de medidas estándar y de la
amplitud de la distribución geográfica de 2.740 especies de animales y
plantas de todo el mundo. Entre ellos se encuentran 1.816 plantas, 227
organismos endotermos y 697, ectotermos. Fue, precisamente, en estos
últimos, cuya temperatura corporal no es autorregulable y depende del
clima externo, en quien este efecto ya había sido detectado. No
obstante, la presente investigación amplía la amenaza de este fenómeno
al resto de organismos superiores.
Este efecto se desprende de que la tolerancia al calor de dichos
organismos presenta una variabilidad mucho menos que la de las especies
de climas más fríos. Según el investigador del Museo Nacional de
Ciencias Naturales del CSIC Miguel Araújo, responsable de la
investigación, explica: “Esta asimetría en la evolución de las
tolerancias térmicas tiene importantes implicaciones en cómo esperamos
que las especies reaccionen a los cambios ambientales”.
Una menor tolerancia a la variabilidad climática implica, por tanto,
que las especies de climas cálidos tendrán mayores dificultades a la
hora de adaptarse a un posible aumento de las temperaturas. Según
Araújo, “este efecto podría ser consecuencia de la propia evolución
térmica del planeta, en el cual, históricamente las regiones tropicales
han variado su temperatura a niveles menores que las regiones polares”.
El estudio, a su vez, señala que existen pocas evidencias de
resistencia a temperaturas superiores a los 50 ˚C, por lo que podría
existir una barrera físico-química estructural que dificulte el aumento
de la tolerancia hacia ambientes aún más cálidos. En palabras del
investigador del CSIC en el mismo centro que Araújo y coautor del
artículo Francisco Ferri: “Existen límites que impiden la adaptación de
los organismos a incrementos de temperatura por encima de un
determinado umbral”.
Gracias al estudio de las bases fisiológicas y de las diferencias
dentro y entre especies sobre su capacidad de responder a estas
presiones, Araújo confía en que “se podrá construir una base sólida para
el desarrollo de predicciones sobre la probabilidad de éxito o fracaso
de los organismos, poblaciones y especies, entre las que se incluyen
los humanos y sus cultivos, para hacer frente al cambio climático”.
Este estudio se integra dentro del Laboratorio Internacional en
Cambio Global, del que el CSIC y la Pontificia Universidad Católica de
Chile son fundadoras.

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