Mientras 2013 va camino de convertirse en uno de los 10 años más cálidos
desde que comenzaron los registros en 1850, con medio grado más de
temperatura respecto a los niveles previos a 1990, los delegados de 189
países se reúnen desde el día 11 en Varsovia (Polonia) para afrontar una
cumbre del clima de Naciones Unidas considerada de mero trámite.
Hace cuatro años, en otra cumbre en Copenhague, la comunidad
científica, la sociedad civil y gobiernos de todo el mundo advertían de
que era imperativo llegar inmediatamente a un acuerdo internacional
vinculante para reducir las emisiones de CO2 y evitar una
catastrófica subida de la temperatura media del planeta de más de dos
grados. Sin embargo, más de 150 jefes de Estado y de Gobierno sólo
consiguieron entonces un acuerdo de dos folios en el que se comprometían
a asumir voluntariamente objetivos de reducción de emisiones de CO2.
Cuatro años después, según ha advertido el
Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, con los compromisos
voluntarios actualmente sobre la mesa la temperatura aumentará entre
tres y cuatro grados de media hacia 2100. Y la decimonovena cumbre del
clima de la ONU, que se celebra hasta el 22 de noviembre en Varsovia, no
tiene nada que ver con aquella de Copenhague. Los principales líderes
mundiales no van a pisar la capital polaca. Y el 30% de los 189 países
que acuden a la cumbre ni siquiera enviará a un ministro, según ha denunciado la web especializada RTCC.
La ley de la selva
El cónclave de Varsovia se plantea como un trámite diplomático para
intentar que todos los países presenten compromisos de reducción de
emisiones de CO2 más ambiciosos antes de septiembre de 2014,
cuando tendrá lugar una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno sobre
cambio climático organizada por el secretario general de la ONU, Ban
Ki-moon.
En la cumbre del clima del año pasado, organizada en Doha (Catar),
los países se comprometieron a adoptar en París en 2015 un nuevo acuerdo
internacional jurídicamente vinculante, que entraría en vigor en 2020.
Actualmente, el único tratado de reducción de emisiones en vigor es el
Protocolo de Kioto, que apenas cubre a la UE, Nueva Zelanda, Noruega y
Suiza, países que apenas representan el 15% de las emisiones del
planeta. En el resto de naciones impera la ley de la selva. EEUU y
China, sin ningún compromiso vinculante de reducción de CO2, aglutinan la mayor parte de las emisiones mundiales.

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