Este tejido
está constituido por células no diferenciadas con capacidad para
producir cualquier tipo de tejido radicular bajo determinadas
condiciones, son las denominadas células madre.
ECOticias.
El Gregor Mendel Institute of Molecular Plant Biology lidera un
estudio en el que se ha identificado y caracterizado un nuevo gen que
regula el desarrollo del meristerno radicular de las plantas, un
tejido que les permite mantener un crecimiento continuo de la raíz.
En el trabajo también ha participado la investigadora española
Mónica Meijón, del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo
Agroalimentario (SERIDA), al formar parte de la Academia de Ciencias
de Austria.
Este tejido está constituido por células no diferenciadas con
capacidad para producir cualquier tipo de tejido radicular bajo
determinadas condiciones, son las denominadas células madre.
“Sabemos que la raíz es un órgano esencial para la planta, tanto
desde el punto de vista nutricional como por permitirle la absorción
del agua. Además, es fundamental porque ejerce un gran control sobre
la capacidad de adaptación a las condiciones ambientales
constantemente cambiantes a que se enfrentan las plantas, y más aún en
el actual entorno de cambio climático”, argumentan los expertos.
Para la realización de este trabajo, que publica la revista Nature Genetics, los investigadores han empleado la novedosa técnica llamada Genome Wide Association (GWA) fundamentalmente
usada hasta la fecha en la identificación de genes asociados al
desarrollo de determinadas enfermedades en humanos.
Dicha técnica consiste en tratar de relacionar, mediante
determinados algoritmos, las variaciones que se aprecian en miles de
individuos en un determinado carácter (variaciones fenotípicas), con
cambios específicos en el genoma de los mismos individuos.
Concretamente, en este trabajo se estudiaron las variaciones en longitud y desarrollo de raíz en 201 ecotipos de Arabidopsis thaliana
procedentes de diferentes partes del mundo –una pequeña planta que se
emplea como especie modelo en estudios de genómica y fisiología vegetal
dado su fácil manejo– cruzando esos datos, a través de fórmulas
matemáticas, con las variaciones en el genoma detectadas en esos
ecotipos.
Según apuntan los científicos, de este modo se logró identificar un
nuevo gen implicado en el desarrollo radicular, que se denominó KUK,Kurz und Klein –corto y pequeño, en alemán–.
Paralelamente, y a través de técnicas de biología molecular clásicas se caracterizó la funcionalidad de KUK
demostrando la implicación de este gen en la división y elongación
celular que debe sufrir el meristemo radicular previo al inicio de los
procesos de diferenciación que inducirán el desarrollo de los
diferentes tejidos que constituyen la raíz de una planta.
"Este hallazgo supone un avance considerable en los estudios de
adaptación de las plantas a cambio climático, además de validar la
utilidad de esta novel tecnología, GWAs, en la identificación de nuevos
genes implicados en procesos de desarrollo y/o adaptación concretos",
concluyen.

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