La agricultura es el sector que más emisiones de gases de efecto invernadero genera en Ecuador, por encima del transporte, con un aumento de casi el 55% entre 1990 y 2006, según un informe divulgado hoy.
María Amparo Albán, una de sus autoras, lo atribuye a la tala de bosques para la expansión de cultivos y de pastos.
Para contrarrestar este efecto, la experta del Centro Ecuatoriano de Derecho Ambiental (CEDA), la organización sin fin de lucro que produjo el informe, pidió políticas para aumentar la productividad.
"Los
rendimientos por hectárea tienen que ser más altos, si uno compara los
rendimientos de Ecuador con el resto de países de la zona, en banano,
palma, etcétera, son muy inferiores", dijo a Efe Albán.
Con una baja productividad, la opción de los agricultores para cosechar más es una expansión de cultivos, explicó.
También
señaló que muy pocos de los proyectos de fomento agrícola del Gobierno
tienen un énfasis climático, por lo que pidió "conectar la agenda
agrícola con el resto de discusión ambiental".
Aumento generación de gases
Aunque
Ecuador contribuye en un 0,0001% de las emisiones a nivel mundial, dado
que es pequeño y en vías de desarrollo, su generación de gases tóxicos
para el planeta en el sector agrícola se elevó en casi un 55% en tan
solo 16 años y la tendencia se mantiene, según el informe.
María Victoria Chiriboga, Directora Nacional de Adaptación al Cambio Climático del Ministerio del Ambiente,
consideró lógico que la agricultura sea el origen del mayor volumen de
emisiones del país, dado que es su sector más importante tras el
petrolero.
La agricultura aporta un 26% del total del ingreso nacional, según el estudio.
El Gobierno
Chiriboga
también achaca el impacto del sector en las emisiones al uso de
productos químicos en la industria bananera y florícola, por ejemplo, y a
la importancia de la ganadería, que genera el gas metano.
La
funcionaria explicó a Efe que los proyectos del Gobierno buscan asegurar
la soberanía alimentaria de los pequeños productores con el fomento de
la agroecología, es decir, un uso del suelo más respetuoso con el medio
ambiente.
La meta del Gobierno en temas de mitigación del cambio
climático es "tratar de reducir las emisiones pero sin afectar la
producción", indicó.
Respecto a la deforestación, Chiriboga
destacó los programas Socio Bosque y Socio Páramo, que dan un incentivo
económico a los propietarios privados de tierra para que mantengan la
vegetación original.
Según ella, los programas han logrado proteger un millón de hectáreas en el país.
El
segundo sector que libera más gases perniciosos para la atmósfera en
Ecuador es el transporte, según el informe, que lo atribuye a los
subsidios que el Gobierno dedica al consumo de carburantes cada año.
El Ministerio de Finanzas presupuestó un gasto público de 2.867 millones de dólares en esos subsidios para este año.
"Esto
genera una falta de interés por buscar y usar tecnologías y
combustibles más limpios, ya que el desincentivo de precio es
significativo en el mercado", afirma el documento.
Chiriboga
señaló que es un tema "muy complejo políticamente" y destacó que el
subsidio también tiene un impacto en los pobres, aunque quienes consumen
más energía son las personas de mayor nivel adquisitivo.
En
Ecuador, Venezuela y otros países de la región la subida del precio de
los combustibles ha provocado en el pasado manifestaciones masivas, que
en algunos casos han derrumbado a los gobiernos respectivos.
Los
científicos estiman que el planeta es hoy en día 0,8 grados centígrados
más caliente que en la época preindustrial, pero en Ecuador la subida ha
sido de un grado centígrado en tan solo los últimos 50 años, según
Chiriboga.
Reducción de glaciares
En
algunos lugares de la región andina ese alza llega a dos grados
centígrados, lo que reduce, por ejemplo, el tamaño de sus glaciares.
Según
el estudio de CEDA un aumento adicional de un grado disminuiría la
producción de cultivos como el banano y el cacao. También estima que la
degradación de los suelos afectará en el 2050 al 29% del territorio de
Ecuador, frente al 14% actual.
El estudio recomienda al Gobierno
que colabore más con el sector privado para responder al cambio
climático, así como el desarrollo de indicadores para constatar el grado
de cumplimiento de los objetivos. EFEverde

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