“Estudiamos
toxicidad en oído interno, sobre todo en el sistema vestibular, que es
responsable del equilibrio, y lo hacemos en modelos animales con el
fin de aprender cómo los compuestos tóxicos dañan en equilibrio”, ha
explicado el experto en declaraciones a DiCYT antes de impartir un
seminario de investigación en el INCYL.
INNOVAticias.
Jordi Llorens, investigador del
Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Universidad de Barcelona ha
explicado hoy en Salamanca sus estudios en torno a la pérdida de
equilibrio, un problema que puede ser muy incapacitante y que está
relacionado con el oído interno. Su grupo de investigación analiza el
efecto de algunos compuestos tóxicos en el sistema auditivo de animales
para estudiar cómo regenerar las células del sistema auditivo cuando
se pierden tanto la audición como el equilibrio y espera poder iniciar
colaboraciones científicas con el Instituto de Neurociencias de
Castilla y León (INCYL) de la Universidad de Salamanca.
“Estudiamos toxicidad en oído interno, sobre todo en el sistema
vestibular, que es responsable del equilibrio, y lo hacemos en modelos
animales con el fin de aprender cómo los compuestos tóxicos dañan en
equilibrio”, ha explicado el experto en declaraciones a DiCYT antes de
impartir un seminario de investigación en el INCYL.
En concreto, el equipo de Jordi Llorens realiza experimentos con unos
compuestos llamados nitrilos, que se encuentran de forma natural en
plantas y tienen usos industriales. En realidad, la mayor parte de las
personas están muy poco expuestas a estos tóxicos, pero sirven para
entender cómo actúan otras sustancias similares en el sistema
vestibular, por ejemplo, los antibióticos aminoglucósidos o el
cisplatino, un antineoplásico que se utiliza para el tratamiento de
varios tipos de cáncer.
“El problema es que estos tóxicos, que tienen una gran importancia
clínica humana, en modelo animales no funcionan bien, con lo cual es
complejo estudiar cómo se produce la toxicidad y qué consecuencias
tienen. Sin embargo, los que nosotros estudiamos funcionan bien en rata y
en ratón y esto abre una enorme ventana de posibilidades de
investigación”, señala el científico.
De hecho, las implicaciones de esta línea de investigación son
diversas: ayudan a estudiar la posible regeneración de las células que
tienen que ver con la audición y con el equilibrio, pero también pueden
servir para investigar enfermedades neurológicas.
Vértigo
Hay personas que sufren caídas o no se pueden levantar”, advierte el especialista. Igual que con la edad se pierde audición también se pierde equilibrio. “Quienes sufren vértigo conocen la importancia del sistema del equilibrio, pero los demás no somos conscientes. Las personas mayores suelen caerse y se debe a que su oído interno no le da una señal de equilibrio suficiente, así que nos interesa hasta qué punto la exposición a dosis bajas de compuestos ototóxicos participa en esa pérdida de función sensorial”, indica Llorens, que también estudia de qué forma sucede.
El problema es que es imposible investigar este problema directamente
con los pacientes, ya que no se pueden realizar biopsias del oído
interno para analizar procesos celulares y moleculares. Por eso,
“estamos desarrollando nuevos modelos con estos compuestos de
intoxicación crónica que nos permiten saber qué pasa en ratas o en
ratones para tener una idea de lo que sucede en el oído humano”. Con los
compuestos tóxicos se consigue la pérdida de equilibrio en estos
modelos animales.
Regeneración
Uno de los retos de la comunidad científica es conseguir la
regeneración de células ciliadas, responsables de la audición y del
equilibrio, que se renuevan en anfibios y aves pero no en mamíferos.
Provocar la pérdida de las células ciliadas en modelos de roedor es un
paso imprescindible para estudiar una posible regeneración de las mismas
y este daño se consigue a través de los compuestos tóxicos. “Nosotros
proponemos modelos mucho más fáciles para eliminar células ciliadas y
otros los pueden aplicar a estudios de regeneración”, indica.
Enfermedades neurológicas
Por otra parte, existe otra línea de investigación relacionada con los compuestos tóxicos que estudia el grupo de Llorens que también está vinculada a las neurociencias y tiene una gran relevancia. “Los nitrilos están presentes en nuestra alimentación en cantidades muy pequeñas, pero en otras dietas se registran en mucha más concentración, así que tenemos la hipótesis de que están relacionados con enfermedades neurológicas de África, como la neuropatía atáxica tropical y el konzo”, declara.
Colaboración con Salamanca
En cualquier caso, la experiencia que este equipo de investigación de la Universidad de Barcelona tiene en el desarrollo de modelos animales para el estudio del oído les ha llevado a contactar con Enrique López Poveda, investigador del Instituto de Neurociencias de Castilla y León. “Uno de los problemas que tienen aquí es saber cómo está el oído de las personas que han perdido audición y esto se tiene que abordar en modelos animales”, comenta Llorens. Por eso, “esta visita tiene como objetivo establecer colaboraciones. Mi experiencia en modelos animales les puede resultar útil para su trabajo de desarrollo de audífonos e implantes cocleares”, agrega.
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