La Universidad
de Salamanca ha diseñado un proyecto que pretende reducir las
emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la vez que se generan productos
de valor añadido con utilidad en diversos campos, ya que sus
componentes son aprovechados por la industria farmacéutica y por el
sector alimenticio. La clave está en las microalgas, organismos
vegetales con una gran capacidad de absorción del gas de efecto
invernadero y que ya están siendo muy utilizadas en muchos proyectos de
I+D+i para diversas industrias. La producción de este cultivo tan
especial en condiciones adecuadas tendría, por lo tanto, un doble
objetivo.
ECOticias.
"La idea es absorber CO2 debido al problema del efecto
invernadero y el calentamiento global que provoca", explica en
declaraciones a DiCYT Pedro José García Vara, alumnos de Ingeniería
Química de la institución académica salmantina. "Hemos propuesto la
utilización de microalgas porque son unos microorganismos con un
potencial de absorción de CO2 muy alto y unas tasas de crecimiento
entre cinco y seis veces superiores a cualquier otro vegetal que se
cultiva, como el maíz", agrega.
Además, "es la única tecnología que permite la absorción real del CO2
porque en la actualidad se están implementando sistemas basados en
aminas y carbonatos, pero en estos casos, se vuelven a disolver para su
acumulación posterior y el rendimiento energético y de producción es
negativo", señala. La idea pasaría por instalar una hipotética planta
de este tipo junto a industrias o centrales térmicas que emitiesen
grandes cantidades de CO2, de manera que éste podría ser aprovechado
para el desarrollo de las microalgas, evitando que llegue a la
atmósfera.
El proyecto, que ha estado financiado por el Programa de Prototipos
Orientados al Mercado de la Universidad de Salamanca dentro del Proyecto
de Transferencia de Conocimiento Universidad-Empresa (T-CUE) ha
incluido el diseño de un fotobiorreactor para cultivar la microalga en
condiciones óptimas, así como el diseño de una "refinería microalgal",
que procesaría las microalgas para obtener los productos de valor
añadido. Todo ello se completa con un análisis económico para analizar
qué rentabilidad económica tendría esta idea si se pasa de este modelo
experimental a la construcción real.
Alto valor proteico
En este sentido, hay que tener en cuenta que "los productos
alimenticios y farmacéuticos a partir de estas microalgas tienen valor
proteico 20 veces mayor que el maíz o la soja y hasta 400 veces mayor
que el ganado vacuno por unidad de superficie empleada para ese
propósito", comenta el investigador, que ha estado apoyado en la
dirección de este proyecto por la científica del Departamento de
Ingeniería Química y Textil Eva Martín del Valle.
Los datos indican que "para una planta de unas 200 hectáreas, la rentabilidad sería baja", reconoce, pero "la investigación con microalgas está en una fase muy inicial y su potencial podría duplicarse y triplicarse en el futuro". Para la absorción de CO2, por el momento sería sólo una solución parcial. "En el proyecto que hemos diseñado, la central térmica emitía anualmente cinco millones de toneladas de CO2 y nosotros podríamos absorber unas 6.000 toneladas, un porcentaje muy bajo", indica. Sin embargo, el valor que tienen las microalgas como materia prima para la industria farmacéutica o alimenticia sí que merecería la pena.
Con una planta solar en esta superficie se estima que se dejarían de emitir unas 200.000 toneladas de CO2, así que para disminuir el CO2, sería más conveniente apostar por las energías renovables, pero de cara al desarrollo de productos farmacéuticos, sería una idea muy ventajosa. "Bastantes empresas se están dedicando al mundo de las microalgas y están consiguiendo patentes", destaca Pedro José García.

No hay comentarios:
Publicar un comentario