después de la catástrofe natural y nuclear de este año.
Los primeros en aterrizar en el aeropuerto internacional de Fukushima
han sido 180 turistas de Taiwán que pasarán cuatro días en la pintoresca
zona de Aidzu que antes era el principal foco de turismo de la
prefectura.
En marzo de 2011, la central nuclear de Fukushima resultó seriamente
dañada por un terremoto que sacudió la costa oriental de la isla de
Honshu y provocó también un devastador tsunami. Elementos radiactivos
contaminaron una amplia zona alrededor de la central y se registraron
niveles altos de radiación incluso en productos de alimentación.
Un pintoresco paisaje de Aizu. Imagen: www.flickr.com/edzaf
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Sin embargo, las autoridades aseguran que no hay peligro más allá de
la zona de exclusión de 20 kilómetros alrededor de la planta
accidentada. En una conferencia de prensa un diputado japonés, Yosuhiro
Sonoda, incluso bebió un vaso de agua de una fuente de la central.
Desde los trágicos acontecimientos de marzo, el número de visitantes a
Japón se redujo en más de un 40 % hasta finales de septiembre en
relación al mismo periodo de 2010, lo que empeora aún más las
dificultades económicas del país. Para recuperar su potencial turístico,
el Gobierno nipón suspendió el cobro por el trámite del visado a los extranjeros que viajen a las zonas afectadas y prometió regalar, a partir de abril de 2012, 10.000 billetes de avión entre los que deseen viajar a Japón.
La planta Fukushima-1 tras el accidente. Imagen: Corbis
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Turismo nuclear
De momento el de Fukushima no puede considerarse 'turismo nuclear', ya
que los visitantes no entrarán en la zona contaminada, pero la zona de
alienación de la central de Chernóbyl es un conocido destino turístico
para los más atrevidos.
El accidente del 1986
en la planta soviética, ubicada en Ucrania, es considerado la mayor
catástrofe nuclear de la historia. Pero, pasados los años, algunos
empresarios incluso lanzan proyectos de rehabilitación del terreno abandonado con creación de zonas de casinos, turismo extremo o safari, aunque muchos especialistas advierten que la zona aún es peligrosa.


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