Los científicos del Grupo de Expertos de Cambio Climático de la
ONU (IPCC, por sus siglas en inglés), han advertido de que las
proyecciones de cambio climático indican que en el sur de Europa
empeorarán las condiciones climáticas, que aumentarán las altas
temperaturas y las sequías y que en la zona habrá una menor
disponibilidad de agua, que afectará a sectores como la agricultura, el
turismo estival y el potencial hidroeléctrico.
Así se desprende del resumen para políticos del 'Informe especial
sobre la Gestión de riesgos de fenómenos extremos y desastres para
fomentar la adaptación al cambio climático', aprobado por los gobiernos
miembros IPCC en Kampala (Uganda).
Además, prevé que en Europa el cambio climático agudizará los
riesgos para la salud por el efecto de las olas de calor y los incendios
incontrolados, al tiempo que las áreas montañosas experimentarán la
retracción de los glaciares; disminuirá la cubierta de nieve y el
turismo de invierno, y esto provocará una "abundante" perdida de
especies, en algunas áreas hasta en un 60 por ciento, si se mantiene un
escenario de altas emisiones de aquí a 2080.
Asimismo, en el viejo continente el calentamiento magnificará
probablemente las diferencias regionales en cuanto a los recursos
naturales y generales en Europa. En ese sentido, los científicos
advierten también de que entre los impactos negativos se espera un mayor
riesgo de crecidas repentinas en el interior; una mayor frecuencia de
inundaciones costeras y un aumento de la erosión, a causa del aumento de
tempestades y del nivel del mar.
MÁS CAMBIOS EN EL SIGLO XXI QUE EN EL XX
El informe apunta también que de proseguir las emisiones de gases
de efecto invernadero a una tasa igual o superior al actual, el
calentamiento aumentaría y el sistema climático mundial experimentaría
en el siglo XXI numerosos cambios, "muy probablemente mayores que los
observados durante el siglo XX".
Concretamente, los expertos vaticinan que en las próximas dos
décadas la temperatura global aumentará aproximadamente 0,2 grados
centígrados. Esto generaría unos "retroefectos del clima-ciclo de
carbono más acentuados".
Igualmente, el documento señala que el calentamiento reduce la
incorporación terrena y oceánica de CO2 atmosférico, lo que incrementa
la fracción de emisiones antropógenas (provocadas por el hombre) que
subsiste en la atmósfera.
En este contexto, augura que los cambios a escala regional
abarquen un calentamiento máximo sobre tierra firme y en la mayoría de
las latitudes septentrionales altas y mínimo sobre el océano austral y
partes del Atlántico Norte; la contracción de la superficie de las
cubiertas de nieve; mayor profundidad del deshielo en la mayoría de
regiones de permafrost.
Por ello, esperan que de seguir así, los hielos marinos
desaparecerían "casi completamente" al final de los veranos a finales
del siglo XXI y "muy probablemente" aumentaría la frecuencia de valores
extremos cálidos, es decir, olas de calor y precipitaciones intensas.
Al mismo tiempo, prevé que "probablemente" aumentará la intensidad
de los ciclones tropicales y que se desplacen hacia los polos las
trayectorias de las tempestades extratropicales, con los consiguientes
cambios en los vientos, las precipitaciones y las temperaturas.
EMISIONES GEI: CRECEN UN 70% DE 1970 A 2004
Estas situaciones, según concluye el informe, estarían causadas,
entre otras causas, por la actividad antropogénicas, ya que las
emisiones mundiales de gases de efecto invernadero humanas han aumentado
desde la era preindustrial en un 70 por ciento entre 1970 y 2004. "Con
un grado de confianza muy alto, el efecto neto de las actividades
humanas desde 1750 ha sido un aumento de la temperatura", indica el
documento.
Los expertos han concluido también que las influencias humanas
"muy probablemente" han contribuido al aumento del nivel del mar en la
segunda mitad del siglo XX; que "probablemente" han contribuido a
alterar las pautas eólicas, afectando el recorrido de las tempestades
extratropicales y las pautas de temperatura; y "probablemente han
elevado la temperatura de las noches extremadamente cálidas, de las
noches frías y del días fríos".
Al mismo tiempo concluyen que es "más probable que improbable" han
intensificado el riesgo de olas de calor y han incrementado la
superficie afectada por la seguía desde los años 70, así como la
frecuencia de las precipitaciones intensas.
EFECTOS EN LOS SISTEMAS NATURALES
Por otro lado, el extenso informe, advierte de que la alteración
de la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos,
sumada al aumento del nivel del mar, tendrán "previsiblemente efectos
extremadamente adversos sobre los sistemas naturales y humanos".
Además, añade que el calentamiento antropógeno podría producir
impactos abruptos o irreversibles, en función de la rapidez y magnitud
del cambio climático. La pérdida del nivel del mar de varios metros,
cambios de gran magnitud en las líneas costeras e inundaciones en
extensiones bajas. Sus efectos, avisan de que serían "máximos" en los
deltas fluviales y en las islas de baja altura.
"El cambio climático producirá probablemente algunos impactos
irreversibles. Con un grado de confianza medio, entre el 20 y el 30 por
ciento aproximadamente de las especies consideradas hasta la fecha
estarán, probablemente, más amenazadas de extinción, si el calentamiento
promedio mundial aumenta en más de 1,5 ó 2,5 grados centígrados
respecto al periodo 1980-1999. Es más, si el promedio de la temperatura
mundial aumentara más de 3,5 grados centígrados, los modelos indican que
podrían producirse "extinciones masivas" en todo el mundo (entre el 40
por ciento y el 70 por ciento de las especies estudiadas".
Por otro lado, el informe considera que "será necesaria una
adaptación aún mayor a la actual para reducir la vulnerabilidad al
cambio climático", aunque reconoce que hay "obstáculos, límites y costes
que no han sido suficientemente analizados". A su juicio, la capacidad
de adaptación "está íntimamente relacionada" con el desarrollo social y
económico, aunque lamenta que se halla "desigualmente" distribuida tanto
entre las sociedades como en el seno de estas.
Finalmente, el documento plantea una serie de propuestas y
recuerda que los gobiernos disponen de una "gran diversidad" de
políticas e instrumentos pra crear incentivos que primen las medidas de
mitigación.

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