La Policía brasileña está investigando el derrame de petróleo en un
pozo de la compañía Chevron, que opera múltiples plataformas de
extracción de crudo en las aguas de Brasil. El ministro de energía del
país, Edison Lobao, declaró que Chevron será severamente castigada si se
demuestra que violó sus responsabilidades con el medioambiente.
Al mismo tiempo, Lobao notó que el derrame no fue tan serio como había
parecido en un primer momento y que la mancha petrolera no está
moviéndose hacia la costa del país. El volumen total del crudo que llegó
a las aguas del Océano Atlántico fue estimado por la compañía en unos
400-650 barriles.
Sin embargo, grupos medioambientales afirman que la gravedad del
accidente fue subestimada. La posibilidad de que los datos reportados
por Chevron no sean verdaderos también está siendo investigada por las
autoridades brasileñas.
En los últimos 5 años Brasil ha descubierto una enorme cantidad de petróleo y gas
en grandes profundidades del Océano Atlántico, que pueden convertir a
este país en uno de los mayores exportadores de recursos en el mundo.
Sin embargo, no tuvo lugar ninguna notable discusión sobre los riesgos
que conlleva la extracción de estos recursos. En vez de ello, el país se
concentró en la futura distribución de las ganancias y la proporción de
las mismas que deben recibir distintas regiones del país.

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