La
oleada de incendios que arrasan el este de Australia se intensificó hoy
con la declaración de nuevos fuegos y la entrada de fuertes vientos que
esparcen brasas y han avivado las llamas en Blue Mountains, la zona más
afectada. Los bomberos declararon la máxima alerta en la localidad
de Springwood, situada en la zona turística de Blue Mountains, después
de que el viento agravara el incendio que calcina la zona desde hace una
semana. "Estamos todos horrorizados. Tengo tres amigos que lo han
perdido todo", declaró Rae Tebbutt, vecina de Springwood, al rotativo
"The Australian". También regían alertas en Minmi y Gateshead, al
oeste y sur de la localidad de Newcastle, donde esta mañana se declaró
un nuevo foco a unos 162 kilómetros al norte de Sídney, capital del
estado de Nueva Gales del Sur.
Las autoridades de Nueva Gales del Sur
se prepararon "para lo peor" en una jornada de altas temperaturas, por
encima de los 30 grados, y vientos que se calculó llegarían a soplar
hasta cien kilómetros por hora. El comisionado del Servicio Rural de
Bomberos, Shane Fitzsimmons, aseguró que "la actividad va en aumento a
través de varias zonas en llamas en todo Blue Mountains" y que "los
fuertes vientos están complicando mucho las labores a los bomberos, a
los hidroaviones y están aumentando la intensidad del fuego". "Aún
quedan varias horas de fuertes vientos y altas temperaturas y se espera
que los vientos continúen soplando al anochecer", agregó en una de sus
diferentes comparecencias a la prensa. Las autoridades habían
aconsejado a los vecinos de Blue Mountains que abandonasen la zona y a
los que se empeñaban en quedarse que vigilasen las llamas y siguiesen
las indicaciones de los bomberos. El comisionado del Servicio Rural
de Bomberos volvió a dirigirse a los medios al caer la noche para
informar de que todavía había fuegos en Springwood y Faulconbridge, pero
estos habían dejado de ser una amenaza para las viviendas de la zona. "No hay peligro, podéis regresar a vuestras casas, el peligro ha sido evitado", manifestó Fitszimmons, según la radio ABC. Al
menos un centenar de residente había abandonado Blue Mountains, donde,
según Fitzsimmons, a los bomberos les queda todavía mucho trabajo por
hacer. Aunque la gran amenaza ha sido evitada en Blue Mountains y
algunas áreas de Hunter, las autoridades mantendrán el jueves los
colegios cerrados. La alerta máxima continúa vigente en el incendio de Gateshead, próximo al lago Macquarie. Otro
gran frente de llamas se encuentra en Balmoral, en la región de
Southern Highlands, a unos 100 kilómetros al suroeste de Sídney. Más
de 3.000 bomberos y 367 camiones cisternas combaten en Nueva Gales del
Sur desde hace días contra unos 71 incendios activos, de los cuales 29
de ellos arden sin control, aunque este número varía constantemente. Más
de 120.000 hectáreas han sido arrasadas hasta el momento o están en
llamas en Nueva Gales del Sur, donde fue declarado el estado de
emergencia el domingo pasado. Los daños provisionales de los
incendios superan los 110 millones de dólares (80 millones de euros),
según cifras provisionales divulgadas hoy por el Consejo de Aseguradoras
de Australia. "Nunca habíamos visto antes tantos daños y destrucción por los incendios en esta época del año", comentó Fitzsimmons. La
crisis de incendios, la peor en 45 años, empezó la semana pasada cuando
los fuegos forestales calcinaron 208 viviendas, la mayoría de ellas en
Springwood, y un hombre de 63 años murió de un infarto tratando de
proteger su casa cerca de Lake Munmorah, a 124 kilómetros al norte de
Sídney. La policía ha detenido a varios adolescentes acusados de
haber causado uno de los incendios y el Servicio Rural de Bomberos
confirmó hoy que el fuego en Lithgow, colindante con Blue Mountains, lo
causaron explosivos de entrenamiento del Ejército.
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