La Asamblea Nacional de Ecuador aprobó hoy por mayoría
la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní, al este de la
Amazonía ecuatoriana, pese a las críticas de la oposición que teme que
la actividad provoque daños irreparables en esa zona de alta
biodiversidad.
Con 108 votos a favor y 25 en contra y tras más de nueve horas de
debate, el pleno del órgano legislativo, en un segundo y definitivo
debate, declaró de interés nacional la extracción petrolera de los
bloques 31 y 43, ubicados en el Yasuní, una región declarada reserva de
la biosfera por la Unesco.
El legislador indígena Carlos Viteri, que pertenece al movimiento
oficialista Alianza País, fue quien presentó la moción para la
intervención petrolera responsable en el Yasuní, con altos estándares
ambientales y de responsabilidad social.
La larga jornada legislativa estuvo también acompañada por una
nutrida movilización de simpatizantes del oficialismo, que apoyó a las
afueras de la Asamblea la decisión del Gobierno de explotar el llamado
eje ITT en el Yasuní, donde se calcula que yacen unos 920 millones de
barriles de crudo.
En mayo pasado, el presidente de Ecuador, Rafael Correa,
anunció su deseo de explotar el ITT, a la par que ponía fin a una
iniciativa ambiental suya que pretendía dejar bajo tierra el crudo del
eje, a cambio de una contribución internacional por unos 3.600 millones
de dólares en 12 años.
Ese monto era la mitad del dinero que calculaba que se podría obtener
en 2006, cuando lanzó su propuesta, si explotaba el crudo de los campos
Ishpingo, Tambococha y Tiputini (ITT).
Tras seis años de insistir en su iniciativa, Correa desistió ante lo
que calificó de desidia de la comunidad internacional para contribuir
con el proyecto, que había sido calificado como un nuevo paradigma para
contrarrestar el cambio climático en el planeta.
Correa pidió entonces a la Asamblea la declaración de interés
nacional de la explotación en el Yasuní, lo que en cifras actuales
supondría ingresos por más de 18.000 millones de dólares, recursos con
los que pretende reducir la pobreza, especialmente en la Amazonía, y
dirigir el desarrollo del país.
La oposición, en su afán de impedir el proyecto del Gobierno, ha
exigido que se convoque a una consulta popular, por iniciativa
legislativa, aunque el pasado 20 de septiembre fracasó en ese intento,
cuando en un primer debate la Asamblea negó tal posibilidad.
En la discusión dada hoy en el foro, varios opositores pusieron en el
tapete la situación de los pueblos indígenas (taromenane y tagaeri), en
aislamiento voluntario o no contactados, protegidos por la legislación
nacional e internacional y que se presume habitan en una zona llamada
intangible del Yasuní.
El Gobierno ha subrayado que la actividad petrolera no afectará a los
pueblos no contactados y que abarcará menos del uno por mil del millón
de hectáreas del Yasuní.
Sin embargo, el asambleísta Pepe Acacho, del opositor movimiento
Pachakutik, recordó que la Constitución impide cualquier amenaza al
hábitat de los pueblos no contactados, por lo que debería negarse la
solicitud del Ejecutivo, versión que fue rebatida por el oficialismo al
aclarar que no se tocará la llamada zona intangible del Yasuní.
Acacho, al advertir que la mayoría oficialista daría paso a la
explotación del ITT, recordó que grupos ambientalistas se aprestan a
recoger 600.000 firmas de respaldo para convocar, por iniciativa
popular, a una consulta, y pidió al presidente del país, Rafael Correa,
que sea el primero en suscribir esa propuesta.
Durante el debate legislativo también intervinieron las indígenas
Blanca Grefa y Alicia Cahuilla, así como Jofre Poma, como representante
de los alcaldes de varios municipios amazónicos.
Los tres recordaron la historia de abandono de la Amazonía, pese a
que de ahí se ha extraído la mayor parte del crudo que ha exportado el
país al exterior.
Cahuilla, de la etnia waorani, exigió por ejemplo que se consulte a
su pueblo, que se legalicen sus tierras y que se beneficie a su pueblo,
que hasta ahora no dispone de servicios básicos y sigue en la pobreza.
"Antes vivíamos bien, sano, agua limpia, árbol sano... ¡Más pobreza
están haciendo! (sic)", exclamó la indígena oriunda del Yasuní y aseguró
que si todos los ecuatorianos aprueban la explotación, entonces los
waorani también lo apoyarán.
"Nacimos en el Yasuní y debe haber consulta", reclamó Cahuilla, lo que fue vitoreado por los grupos de oposición.

No hay comentarios:
Publicar un comentario