Cinco días lleva parado el reactor 3 de la central atómica sueca de
Oskarshamns, en la costa del Báltico, por culpa de una invasión de
medusas. Los animales taponaron la entrada de las tuberías que cogen
agua para refrigerar la nuclear, lo que obligó a detener la producción
de energía. La planta está preparada para suministrar 1.400 megavatios.
La central es la mayor de su estilo, y tiene un mecanismo similar al de
Fukushima.
El martes, los operarios, tras haber retirado toneladas de medusa común o luna (Aurelia aurita), afirmaron que ya estaban listos para reiniciar el sistema.
Lene Moller, del Instituto Sueco para el Medio Ambiente, indicó que
en el Báltico hay cada vez más medusas. “Baja la concentración de
oxígeno, los peces se van y ellas ocupan el ecosistema”, dijo.
Un portavoz de la planta ha indicado a The New York Times que no es la primera vez que tienen este problema. Ya en 2005 hubo una situación similar.
Las centrales nucleares tienen en el enfriamiento de los reactores
uno de sus procesos clave, como se vio en el caso de Fukushima, donde
los núcleos se derritieron. Por eso suelen construirse cerca de la
orilla del mar o de ríos de los que toman agua para refrigerarse y donde
vuelcan el refrigerante después. El problema es que, con el deterioro
de los mares, las medusas van a ser cada vez más abundantes.

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