Aristegui
noticias informa desde México que el juzgado décimo segundo de distrito
en materia civil en el DF determinó suspender el otorgamiento de permisos de liberación comercial de maíz transgénico
ECOticias.
En Mexico, centro de origen del maíz, organizaciones continúan
defendiendo el maíz frente al embate de las grandes empresas
productoras de semillas transgénicas como Monsanto, Pionner o Dow
AgroSciences que quieren introducir el maíz transgénico y dominar el
mercado.
Aristegui noticias informa desde México que el juzgado décimo
segundo de distrito en materia civil en el DF determinó suspender el otorgamiento de permisos de liberación comercial de maíz transgénico en México y dio inicio al juicio sobre este tema, en el que están demandados dependencias del gobierno federal como Sagarpa y Semarnat -quienes otorgan esos permisos- y empresas como Monsanto.
En Noticias MVS, primera emisión, representantes de asociaciones
civiles e investigadores que impulsan el rechazo al maíz transgénico
detallaron la medida precautoria gracias a una demanda colectiva.
Señalaron que el litigio lo iniciaron 53 personas y 20 asociaciones
civiles, quienes defienden la suspensión de permisos comerciales del
maíz.
René Sánchez Galindo, de la asociación civil Colectivas, defendió su derecho a acceder a la diversidad biológica del maíz y consideró que no se debe hacer un experimento en el ambiente.
René Sánchez Galindo, de la asociación civil Colectivas, defendió su derecho a acceder a la diversidad biológica del maíz y consideró que no se debe hacer un experimento en el ambiente.
Por su parte, el investigador Antonio Turrent Fernández, presidente
de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, sostuvo que
los ciudadanos tienen derecho a una alimentación que no haga daño y
variada.
Turrent apuntó que México “somos el centro de origen del maíz”, por lo que consideró que ese alimento es “patrimonio de todos”.
Turrent apuntó que México “somos el centro de origen del maíz”, por lo que consideró que ese alimento es “patrimonio de todos”.
Ejemplificó que en caso de avanzar el maíz transgénico en nuestro
país, “cualquier maíz contaminado sería propiedad del empresario” y no
de quien lo trabaja; incluso, Monsanto podría reclamar pago de regalías.
“Contra quienes se pueden ir es contra la industria mexicana de
producción de semillas”, apuntó. Y refirió que el asunto podría terminar
en una negociación entre multinacionales y el gobierno mexicano, por
lo que éste último tendría que pagar regalías.
El investigador expuso que pocos países comen directamente los granos
del maíz y en el caso del transgénico se “asocia con un daño crónico
subclínico en los modelos que se ha probado”, daño parecido al que
provoca el tabaco.
Adelita San Vicente Tello, directora de Fundación
Semillas y quien encabeza el litigio, expuso que han realizado
diferentes acciones y hasta ahora, con la suspensión de un juez, se
podrá entrar al fondo del conflicto, “entrar al gran debate”.
Expuso que en medio de esto está la producción campesina y la alimentación de los mexicanos.
“El juez dice suspéndase todo lo que está en curso”, refirió.
Tello cuestionó si México -como principal consumidor- en verdad necesita del maíz transgénico o quienes necesitan implementarlo se mueven por intereses de las empresas.
Tello cuestionó si México -como principal consumidor- en verdad necesita del maíz transgénico o quienes necesitan implementarlo se mueven por intereses de las empresas.
“Toda Europa ha rechazado estas tecnología”, sostuvo.
En agosto pasado, Monsanto reconoció, en una carta enviada al secretario de Agricultura, Enrique Martínez, su “compromiso para seguir colaborando con las autoridades en el proceso para obtener la autorización que nos permita el uso comercial de estas semillas”.
El maíz transgénico es aquel al que se le introducen artificialmente
características biológicas nuevas provenientes de otras especies de
plantas, animales o bacterias, para que adquiera capacidades inusitadas
como la resistencia al uso de herbicidas, que la propia planta adquiera
la propiedad matar insectos que la atacan o bien, que sus semillas
pierdan la propiedad de reproducirse naturalmente, si no es mediante la
intervención de candados químicos. Se trata, pues, de la creación de
nuevas variedades que no existen en la naturaleza, sino que han sido
creadas de manera artificial.
En la misma línea, este sábado más de 500 ciudades de 52 países
marcharon contra la empresa Monsanto, el gigante estadounidense de
biotecnología y alimentos modificados. La convocatoria, difundida por
redes sociales anuncia las actividades como parte del Día Global de
Acción contra Monsanto, que se realizará durante cuatro jornadas antes
del Día Mundial de la Alimentación, el próximo 16 de octubre.

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